Directora teatral, fundadora de Nitroglicerina Theatre, performer y artista visual.

“En Londres me siento valorada, mi trabajo importa y cuento con ayudas para seguir formándome y creando. Aquí he conseguido vivir de mi pasión”

Asegura que se inició en el teatro “de rebote”, pero a base de esfuerzo y de mucha creatividad ha conseguido convertir su inspiración y su pasión en medio de vida, aunque sea lejos de su Ourense natal, en pleno Londres. Belén L. Yáñez descubrió la interpretación en el instituto, arte que perfeccionó en la compañía teatral de la Universidad de Santiago de Compostela, en su etapa de estudiante de Ciencias Políticas. Antes de establecerse en el Reino Unido, en donde reside desde hace cinco años, acumuló experiencias y formación en Madrid, Barcelona, Siracusa y Roma. Ya en Londres, en 2013 fundó Nitroglicerina Theatre, que define como “compañía que produce performances teatrales innovadoras e inmersivas en las que sitúa al espectador en el centro de la acción”. El grupo, de raíces gallegas e italianas, ha contado con la incorporación de otro ourensano, el músico y compositor Miguel de Lis. La tradicional morriña y fortaleza de la colectividad gallega del exterior están muy presentes en Nitroglicerina Theatre: “Cuando estás fuera de la tierra parece que los gallegos tenemos un imán que nos atrae. Es cierto que algunos (integrantes de la compañía) ya nos conocíamos y nuestros caminos se volvieron a cruzar en Londres, pero la gran mayoría nos conocimos aquí. ¡Es el imán gallego!”, resalta Belén L. Yáñez. Después de un largo periplo por Italia y el Reino Unido, asegura que “si pudiese estar haciendo en España lo que hago aquí, y si tuviese las mismas oportunidades, lo haría, pero la situación es bien diferente. Aquí me siento valorada, veo que mi trabajo importa y cuento con ayudas para seguir formándome y creando. En el Reino Unido he conseguido vivir de mi pasión”, confiesa la impulsora de Nitroglicerina Theatre. En su opinión, en España las políticas de austeridad adoptadas para hacer frente a la crisis “han masacrado a la cultura, tanto a su producción como a su difusión”. Finalmente, Belén L. Yáñez señala en relación al acontecimiento que le está tocando vivir en el Reino Unido, el Brexit, que “éste ha generado una mezcla de señales confusas y mucha incertidumbre, pero por el momento, a día de hoy, no nos condiciona en absoluto. Veremos qué pasará en el futuro”.

Texto: Javier de Francisco ©

¿Cómo fueron tus inicios en el teatro y en la interpretación? ¿Tu formación académica está relacionada con tu pasión por la escena?

Empecé un poco de rebote; una amiga se había apuntado a un curso de teatro en el instituto e insistió para que yo también me apuntara. Un año después me fui a Santiago para empezar la universidad. Allí continué haciendo algunos cursos de teatro en los que conocí a mucha gente con las mismas inquietudes; enseguida nos hicimos amigos inseparables y montamos nuestra propia compañía de teatro universitario, Murmurios. Un par de años más tarde entré en la Compañía de la Universidad de Santiago, la que considero mi escuela y donde se despertó mi pasión. Durante casi tres años tuve la oportunidad de formarme con el mejor de los maestros, Roberto Salgueiro, de trabajar con gente maravillosa y de formar parte de varios espectáculos con los que nos fuimos de gira nacional e internacional. ¡Fue una época maravillosa! Con respecto a mi formación académica, soy Licenciada en Ciencias Políticas. Básicamente durante el segundo año de carrera me di cuenta que el tema de la política me gustaba, pero que el teatro me apasionaba. Combiné ambas cosas hasta que terminé la carrera de Políticas; después toda mi formación se centró en el ámbito artístico como actriz, directora y performer.

¿Cuál ha sido tu trayectoria profesional antes de establecerte en Roma, Sicilia y actualmente en Londres?

Después de más de cinco años formándome en Santiago, a través de cursos, escuelas de interpretación y el Aula de Teatro de la USC, decidí moverme a Madrid con la idea de seguir formándome. Me centré más en cine y televisión e hice varios cursos de interpretación en el Instituto del Cine de Madrid y La Central de Cine. Entonces me surgió un proyecto de cine en Barcelona y me trasladé allí, hasta que me concedieron una Beca Leonardo Da Vinci, con la que me fui a Sicilia. En mi Isola bella, como me gusta denominar a Sicilia, estuve trabajando en el ámbito de producción y educación en la Fundazione Teatro Vittorio Emanuele de Noto, Siracusa, donde entré en contacto con la realidad teatral italiana. Una vez concluido el período de la beca, me surgió la oportunidad de hacer una residencia artística en el Istituto Nazionale del Dramma Antico con la que pude sumergirme de pleno en el teatro clásico griego. Finalizada la residencia participé en una producción teatral que me permitió actuar en numerosos teatros de la Antigua Grecia, tanto en Italia como en Grecia. Tras un año y medio en mi inspiradora Sicilia decidí moverme a Roma con el fin de ocuparme más del desarrollo de mis ideas y crear mis propios proyectos. En Roma llevé a cabo un par de proyectos teatrales independientes, de los que aprendí mucho, y a partir de los cuales se sentaron las bases del trabajo que llevo desarrollando en los últimos años. Dejé de lado el tipo de teatro que hacía hasta ese momento y me centré en buscar nuevos lenguajes teatrales. Transcurrido también un año y medio en Roma, y con el objetivo de buscar nuevos estímulos que hiciesen crecer mis proyectos, opté por hacer las maletas y partir rumbo a Londres, y aquí llevo ya casi cinco años. La adaptación al territorio inglés fue difícil, pero una vez que supe adaptarme a la ciudad y a sus ritmos, me hice su aliada y hasta el día de hoy ha sido una relación muy próspera. Aquí me seguí formando, hice algún curso en la Royal Academy of Dramatic Art y en otros centros independientes. En menos de un año ya habíamos creado nuestra propia compañía de teatro y empezamos a gestar nuestra primera producción, Awakening, Sweet and Sour Sensory Composition. En los años posteriores participamos en numerosos festivales nacionales e internacionales y comencé también a coordinar algunos programas educativos a través del arte. Finalmente, el pasado septiembre inicié un Master en la University of East London en Contemporary Performance Practices. En estos últimos años no me ha dado tiempo a aburrirme; ha sido un non stop.

¿Cómo fueron los inicios de tu proyecto teatral en el Reino Unido? ¿Os condiciona el idioma, la cultura e incluso la transformación social generada por el Brexit?

Como dije antes, el período de adaptación a Londres fue complicado; por un lado un idioma que crees que conoces, pero no, no tienes ni idea, una ciudad carísima, demasiada información por todos lados, y tú que además llegas pretendiendo comerte el mundo con tus maravillosos proyectos. Entonces, te das cuenta que toca ralentizar el proceso, que hace falta subsistir en la ciudad, trabajar de lo que sea y mejorar el idioma. Una vez superada esa fase ya pude centrarme en mi objetivo principal, dar vida a mis ideas, proyectarlas y hacerlas crecer. Con ese objetivo nació en 2013 Nitroglicerina Theatre, compañía que produce performances teatrales innovadoras e inmersivas en las que sitúa al espectador en el centro de la acción. Nuestros proyectos exploran la relación entre la audiencia, los artistas y el espacio interpretativo a través de un enfoque interdisciplinar. La compañía está formada por artistas internacionales multidisciplinares, y aunque la base fuese italo-gallega, enseguida la parte gallega empezó a aumentar considerablemente con la incorporación del músico y compositor ourensano Miguel de Lis y de la dramaterapeuta coruñesa Natalia Varela. La verdad es que cuando estás fuera de la tierra parece que los gallegos tenemos un imán que nos atrae. Es cierto que algunos ya nos conocíamos y nuestros caminos se volvieron a cruzar en Londres, pero la gran mayoría nos conocimos aquí. ¡Es el imán gallego! En nuestro trabajo teatral el idioma no nos condiciona, trabajamos con el lenguaje corporal y de las emociones, un lenguaje común en todo el mundo. Para el resto nos apañamos con el inglés y parece que nos vamos haciendo entender. A nivel cultural este país ha sido influenciado constantemente por numerosas culturas procedentes de otros países, eso lo ha enriquecido y en el caso concreto de Londres la ha convertido en una de las capitales culturales más importantes del mundo. Esto no me ha condicionado, sino que siempre me ha estimulado muchísimo. En cuanto al Brexit, éste ha generado una mezcla de señales confusas y mucha incertidumbre, pero por el momento, a día de hoy, no nos condiciona en absoluto. Veremos qué pasará en el futuro.

Con la situación actual de la cultura y de la economía en Galicia y en España, ¿sería imposible poner en marcha en tu tierra un proyecto como el que creaste en 2013 en Londres, con la puesta de largo de Nitroglicerina Theatre?

No sería imposible, pero más difícil seguro que sí. La gran diferencia es que aquí la cultura ocupa un lugar importante, se valora muchísimo, se respeta y se invierte dinero en potenciar una buena educación artística que potencie la creatividad. Se intenta hacer el arte asequible a todos los ciudadanos. En España las políticas de austeridad han masacrado a la cultura, tanto a su producción como a su difusión. Es una pena que la gente que nos dedicamos al arte tengamos que salir de nuestra tierra para poder hacer nuestro trabajo en condiciones normales. Yo he escogido este camino porque es el que me hace feliz y el que me apasiona; estoy en donde me dejan ser feliz.

¿Os ha abierto puertas vuestra participación en el Festival Fringe de Edimburgo? ¿En qué estáis trabajando actualmente y cuáles son los proyectos de futuro?

El Edinburgh Fringe es uno de los escenarios más grandes e importantes del mundo; allí hemos podido establecer contactos a nivel internacional que nos han ayudado a hacer crecer el proyecto. Se nos han abierto las puertas al mundo, lo que nos ha dado la oportunidad de acercar nuestro trabajo a un público multicultural. Después de haber participado tres años consecutivos nos sentimos como en casa, conocemos muy bien el Festival y siempre tenemos una gran acogida por parte del público, algo por lo cual nos sentimos muy satisfechos. Participar en el Fringe y tener una buena respuesta del público no es tan sencillo porque es un festival que en un mes acoge miles de shows y millones de espectadores de todo el mundo. Actualmente estamos trabajando en la nueva producción Antarctica. Es una oda al presente, un viaje al interior de nosotros mismos, una poesía a la vida. La velocidad, inmediatez, impersonalidad y exactitud impuesta por la realidad social que nos rodea nos lleva a tener una gran falta de consciencia de nuestro día a día. A través de un proceso de trabajo interdisciplinar, queremos conectar diversos lenguajes artísticos. Varios artistas trabajarán de forma conjunta con el fin de crear una pieza abierta a la audiencia, que fácilmente pueda conectar con ellos, no solo por la temática que tratamos, común a cualquier realidad social, sino también por cómo les viene la presentada. Una experiencia personal. Paralelamente, continuamos en tour permanente con la producción precedente, Awakening. Nuestros proyectos de futuro son seguir disfrutando de nuestro presente trabajando con nuestras ideas y compartirlas con la audiencia a través de experiencias teatrales.

¿Y en esos proyectos encaja trabajar en Galicia o, al menos, trasladar aquí temporalmente las creaciones de Nitroglicerina Theatre? ¿Y realizar representaciones en otras zonas de Europa, Latinoamérica...?

Nos encantaría llevar a Galicia nuestro trabajo. Hemos estado por primera vez en Madrid el año pasado, y la acogida fue muy buena; de hecho este año volvemos otra vez. Hemos presentado nuestro trabajo en otras ciudades europeas como Praga o Amsterdam, y en otras muchas dentro del Reino Unido. Al resto del mundo llegaremos pronto, estoy segura de ello.

Como buena conocedora de otros países, ¿en el exterior existen más apoyos y facilidades que en España para la cultura, y en especial para los jóvenes que apuestan por convertir la creatividad y la inspiración en su modo de vida profesional?

Si. Si pudiese estar haciendo en España lo que hago aquí y si tuviese las mismas oportunidades te garantizo que lo haría, pero como ya comenté antes la situación es bien diferente. No voy a entrar en comparaciones, voy a hablar de mi experiencia como artista y tengo que decir que aquí me siento valorada, veo que mi trabajo importa y cuento con ayudas para seguir formándome y creando. Aquí he conseguido vivir de mi pasión.

El espectáculo Awakening retrata y refleja la sociedad actual. ¿En qué aspectos o condiciones del ser humano incide más?

Awakening es un juego sobre la moralidad moderna que plantea una emocionante reflexión sobre la sociedad contemporánea. Imagina un gran espejo en el que podamos ver reflejada nuestra sociedad desde múltiples ángulos. Awakening nos proporciona eso, una imagen de la sociedad en todo su terrible esplendor. Actualmente vivimos marcados por pautas sociales establecidas como correctas. Generalidades aceptadas como único camino a seguir. Naces, creces, vas al cole, tienes que sacar buenas notas; no importa lo que aprendas, lo importante es el resultado. En plena adolescencia, ya tienes que decidir tu futuro y por supuesto debe ser estudiar una carrera; objetivo: tener un título. Terminas y si puedes deberías hacer un master para ser ya el top y después, antes de los treinta ya deberías tener un trabajo estupendo, y lo de estupendo no va en función de lo que haces sino de lo que cobras. Con 35 años estar casado y con algún hijo, etcétera. En todo este proceso de vida poquísima gente se ha preguntado qué es lo que le gustaría hacer. En la mayoría de los casos adoptamos un rol, nos ponemos la máscara de turno y tiramos para adelante. Awakening incide en aspectos tales como la falta de opinión, el egoísmo, el racismo, la poca apertura mental, el consumismo, la negatividad, la apariencia, la apariencia, la apariencia… Awakening es un espectáculo que se percibe a través de los sentidos y que quiere poner en contacto a los espectadores con sus propias emociones, que busca despertarlos e invitarlos a vivir su propia vida, la que ellos decidan, sin limitaciones establecidas desde fuera.

Tu vinculación con el teatro en el Reino Unido se refuerza además con tu trabajo como coordinadora de talleres teatrales para niños. ¿En dónde los impartes? ¿Es una actividad extraescolar o forma parte del programa educativo en el Reino Unido?

Si, gran parte de mi trabajo se centra en el ámbito educativo. Coordino numerosos talleres que buscan potenciar una educación a través de un enfoque creativo para el aprendizaje. Imparto numerosos talleres regulares para niños de un año y medio de edad a 5 años en guarderías, y otros para edades entre 6 y 14 en colegios. Estos últimos están integrados dentro del programa educativo para darles a los niños la oportunidad de aprender tanto teatro (como tema) como a través del teatro (como pedagogía). Por ejemplo, en algunos centros utilizamos el teatro y las artes plásticas como metodología de aprendizaje para los idiomas.

  

 

 

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