Ex ministro de Presidencia y Educación, abogado del Estado, inspector de servicios del Ministerio de Economía y Hacienda, escritor y consejero de compañías como Transfesa, Cepsa, AGF Unión Fénix, Banco Exterior de España, Remolcanosa, Elcano y en la actualidad de Grupo San José y de Hospital Povisa.

“En el próximo ciclo en España toca el autoritarismo; los populismos me transmiten preocupación”

El ex ministro de ascendencia ourensana (municipio de Cortegada de Baños, en la comarca de O Ribeiro) José Manuel Otero Novas es licenciado en Derecho por la Universidad de Oviedo, abogado del Estado, e inspector de servicios del Ministerio de Economía y Hacienda. Ha sido letrado asesor, consejero, secretario o incluso presidente de los consejos de administración de numerosas empresas, como Transfesa, Cepsa, Remolcanosa, Elcano, AGF Unión Fénix y Banco Exterior de España. En la actualidad es consejero de Hospital Povisa y del Grupo San José, y presidente del Instituto de Estudios de la Democracia de la Universidad CEU San Pablo, uno de los colectivos más implicados en el estudio de los ciclos políticos y sociales en España. Su currículum incluye la función de árbitro de la Corte Civil y Mercantil de Arbitraje de Madrid. Además, en su faceta de escritor destaca por haber publicado siete libros sobre política y sociedad, el más reciente de ellos, en 2015, “Lo que yo viví. Memorias políticas y reflexiones”, de la Editorial Prensa Ibérica. Durante su trayectoria política, como hombre de confianza del presidente Adolfo Suárez, José Manuel Otero Novas participó activamente en hitos históricos como la Ley para la Reforma Política previa a la Transición (fue miembro del Grupo Tácito), la primera Ley Electoral, la libertad de enseñanza o el Estatuto de Centros Escolares, entre otros. Fue ministro entre los años 1977 y 1980: ministro de Presidencia desde julio de 1977 hasta marzo de 1979 y ministro de Educación desde abril de 1979 hasta septiembre de 1980. Aunque solo ostentó la cartera de Educación durante año y medio, pasará a la historia como el gestor político que creó casi un millón (930.000) puestos escolares públicos en España. Su mandato fue el último con plenos poderes sobre el sistema educativo nacional, ya que tras su paso por el ministerio se produjo la descentralización, con competencias para las comunidades autónomas. Su estreno en la primera línea política se había producido antes de la constitución del Gobierno presidido por Adolfo Suárez, ya que fue elegido por Manuel Fraga para asumir la dirección general de Política Interior, en el primer intento de Transición.

Texto: Javier de Francisco ©

 Usted nació en Vigo, pero mantiene una estrecha vinculación familiar con el municipio ourensano de Cortegada. ¿Continúa visitando con frecuencia la localidad de su padre?

 Sí, mi padre era de Cortegada y mi madre de los alrededores de Vigo. Él se fue para Vigo, al igual que muchos otros residentes de la zona. Yo durante toda mi vida hasta que fui universitario, todos los veranos los pasaba en Cortegada. Es decir, que si sumamos los meses de estancia, yo he vivido años en Cortegada. Sigo teniendo mucha vinculación con Galicia y voy muchísimo allí. Estuve hace muy poco en Cortegada, pero también en Vigo y en Lugo, a donde viajo con frecuencia. Y en Baiona tengo casa familiar. Mantengo muchos contactos con Galicia, porque entre otras cosas, mi familia de origen sigue viviendo toda o en Vigo o en los alrededores.

 Su curriculum está repleto de nombres de compañías y grupos empresariales en los que usted ejerció o ejerce como miembro del consejo de administración...

 En efecto, he sido consejero de muchas empresas, una de las primeras del Hospital Povisa de Vigo, cargo que sigo manteniendo. En Transfesa, que fue la primera empresa europea de transporte privado de mercancías por ferrocarril, llegué a ser presidente y secretario del consejero de administración, y consejero. Desde hace unos años formo parte del consejo del grupo San José; estoy en su comité ejecutivo, en la comisión de auditoría y en la comisión de nombramientos. Y de consejos anteriores, entre otros cargos he sido consejero secretario de AGF Unión Fénix, consejero secretario de Banco Exterior de España y de bancos vinculados, así como de bastantes empresas.

 Y en Galicia estuvo a punto de sumar su tercer cargo de consejero, ya que sonó como posible integrante de la nueva Pescanova. ¿Fue cierto ese rumor?

 No sé exactamente quién divulgó esa noticia. A mí me llamó alguien y me preguntó si estaba dispuesto a ser consejero de Pescanova en una operación en la que se trataba de salvar la compañía. Es decir, no de vender Pescanova, sino de salvarla. En esas condiciones yo le dije que, siendo de Vigo, no podía negarme a estar en el consejo de administración. Pero luego no sé muy bien cuál fue la razón por la que no se llevó a cabo. Hubo alguien a quien no le pareció bien, y por eso no fui propuesto finalmente. Pues muy bien. Yo estuve dispuesto, porque cuando me lo plantearon ni me dijeron si se cobraba o no, pero bueno, yo estaba dispuesto, porque me parecía que Vigo, y en general España, no debían perder una empresa como Pescanova y convenía evitar el riesgo de que se vendiera en almoneda (subasta).

 ¿Cuándo le llamaron ya estaba formado el actual consejo de administración de la pesquera viguesa?

 No, todavía no estaba constituido el nuevo consejo, que yo sepa. Pero bueno, yo tampoco participé demasiado en esa operación. Simplemente acepté que me llegaran a proponer, y luego ya no me propusieron. Y por consiguiente ya no seguí el proceso. Debo decir que a parte de que me lo propusieran, hubo personas muy significadas en Vigo que me llamaron para pedirme que por favor aceptara. Fue el caso de algún empresario importante de Vigo e incluso del Obispo, para decirme que debía aceptar la entrada en el consejo de Pescanova.

 ¿Le habría gustado aportar ideas y tener una participación activa en la recuperación de Pescanova?

 Me habría gustado. Si era una actividad en la que no me pagaban, lógicamente suponía un sacrificio, pero en aquel momento estaba dispuesto. Y cuando no salió, pues en cierta manera me alegré, porque me quitaban una carga de trabajo. Naturalmente, soy muy feliz como vivo y tengo muchísimas cosas que hacer, pero me falta el tiempo.

 ¿Le ve un futuro esperanzador a la propia compañía viguesa?

 No lo sé. Desconozco lo que está haciendo su nuevo consejo. En cuanto cesó mi posible incorporación, ya no seguí la marcha de Pescanova y por eso no puedo opinar. He visto que este año ha habido conflictos, pero no los puedo evaluar siquiera.

 

 

 Por su doble trayectoria como abogado del Estado y como inspector de servicios en Hacienda, ¿cómo está viviendo tantos casos de paraísos fiscales y de fraude fiscal en España?

 Soy abogado del Estado y hay un cuerpo en Hacienda al que en mi época se accedía por oposición muy rigurosa. Se llama inspectores de los servicios del Ministerio de Hacienda. Era un cuerpo al que podían opositar gentes de los cuerpos superiores. Consistía en una función muy notable. En cuanto sacabas la oposición tenías un status administrativo importante. Adquirías el máximo nivel posible en la Administración por el hecho de ganar esa oposición, y unas facultades relativamente importantes. Aún conservo el sello que te daban cuando ingresabas en el cuerpo, con el cual si era necesario podías cesar a los delegados de Hacienda, que los nombraba el Consejo de Ministros. Es decir, que en caso de necesidad podías cesar a cargos que eran nombrados por el Consejo de Ministros. Y hoy sigue siendo un cuerpo prestigioso. Es una segunda oposición que hice después de ser abogado del Estado.

 A donde quería llegar con mi pregunta es que conociendo la Administración desde dentro, y también el funcionamiento de muchas empresas, ¿le sorprende que haya tanta evasión de impuestos a paraísos fiscales?

 Los paraísos fiscales realmente han existido siempre, por lo menos en la edad contemporánea. Y si vamos más atrás seguro que también los encontramos. ¿Y por qué existen? Pues por muchas razones, entre ellas por cuestiones políticas. ¿Por qué nadie invadió Suiza durante la II Guerra Mundial, o también en la primera? Pues porque todo el mundo quiere tener un refugio al que poder acudir. Hay claramente unas razones políticas. ¿Si yo lo veo bien o lo veo mal? Vamos a ver, el tener territorios offshore no es necesariamente una práctica maligna, lo que pasa es que el offshore se presta a prácticas malignas. Efectivamente, el señor que tiene dinero por ahí y no lo declara, pues qué vamos a decir de él: que naturalmente es un defraudador al fisco de su país, y eso está muy mal. ¿Con esto quiero decir que hay que quitar los offshore? Porque, por ejemplo, ¿qué es el Consorcio de la Zona Franca de Vigo? Es un territorio offshore. Claro. Así que no nos escandalicemos. Y no solo lo hay en Vigo. También en Canarias y en distintos lugares de España. ¿Qué son las zonas francas y qué son las Canarias, de alguna manera? Pues son territorios medio offshore. No del todo, pero medio offshore. O sea que hay prácticas que están bien y que son una manera de escapar a la rigidez de ciertas normas. Los Estados saben que para atraer determinadas inversiones hay que dar incentivos fiscales. Si usted viene aquí, yo le cobro poco, porque soy consciente de que le estoy cobrando demasiado a la gente. Entonces, si usted viene, como a este país le interesa mucho que venga, le voy a poner una fiscalidad baja. Eso, como digo, a mi no me parece mal. Lo otro sí que me parece mal, por supuesto. El uso por mucha gente de esos territorios está mal.

 ¿Entonces la diferencia básica es que hoy existe mucho más seguimiento mediático de los casos que se descubren o revelan?

 Sí, si. Yo insisto, y debe quedar claro, que no acepto el fraude ni por ese procedimiento ni por ningún otro. Pero, como digo, son instituciones que en sí mismas no son malas, o que pueden ser necesarias, pero que se prestan al abuso.

 En la política también vamos de sobresalto en sobresalto, incluso con un paréntesis de ingobernabilidad. ¿Cómo ha vivido usted este último año?

 Bueno, cómo he vivido el último año y los anteriores. Yo hace tiempo que opino, y en 2007 escribí un libro que se titula “El retorno de los césares. Tendencias de un futuro próximo e inquietante”, en el que examino la evolución de los ciclos de la cultura, especialmente en Occidente. Son ciclos culturales que marcan unas tendencias, y luego las contrarias y luego las anteriores y luego otra vez las siguientes, y así sucesivamente. Y en ese libro razono el porqué creo que estábamos en 2007 empezando un fin de ciclo. Por consiguiente, a mí no me sorprende lo que está ocurriendo. Yo hice el estudio histórico desde Roma, e incluso desde antes. Haces el estudio histórico y te das cuenta de que la vida es así. Vengo pronosticando un cambio de tendencia. En ese libro de 2007 sostengo, por ejemplo, y entonces no se podía decir, que el comunismo no está muerto y revivirá, y que el fascismo revivirá. Vendrán tendencias autoritarias. En el próximo ciclo toca el autoritarismo. Lo analizaba además con una finalidad pedagógica, en el sentido de decir qué tenemos que hacer para que el cambio de ciclo no nos lleve al disparate al que nos llevó el cambio de ciclo de la primera mitad del siglo XX. Ahí cambió, pero en vez de quedarse en una posición defendible, como era la de Antonio Maura, por hablar de políticos españoles, no ocurrió así. Representaba clarísimamente un cambio de ciclo, pero no era un cambio total a lo totalitario. Era un cambio de ciclo a favor de la autoridad, del respeto y de la jerarquía, pero no a favor del totalitarismo. Era una posición en la nueva tendencia, pero no extrema. Bueno, pues en la primera mitad del siglo XX nos fuimos en todo lo extremo. El ciclo cambió en la Unión Soviética y tuvimos los millones y millones de muertos. Era el cambio en Alemania y ocurrió lo mismo. Cambió también Italia, y así sucesivamente. Yo digo que hay que tratar de evitar que el cambio de ciclo nos lleve a eso. Y por eso digo, oiga, ojo, que usted se cree que el comunismo ya no existe, y volverá, hombre. Y el muro de Berlín, ya sé que ha caído, pero también volverá, ahí o en otro sitio, pero volverá. Van surgiendo las nuevas tendencias de tipo más autoritario, más belicoso, más otra vez de desprecio de la compasión. Nos movemos en esa línea que yo llamo dionisíaca; es el ciclo dionisíaco, que va a llegar. Entonces a mí no me sorprende. Aparece Podemos. Ya, ya lo sé que aparece. Entran en crisis los partidos clásicos. Eso está escrito por mí en 2007. Volverá la crisis de los partidos clásicos y demás. Es que es exactamente lo mismo que pasó en la primera mitad del siglo XX. Los partidos clásicos de la mitad del siglo XIX entraron en crisis, la gente dejó de creer en ellos, la gente empezó a pensar que los partidos democráticos anteriores les habían engañado y entonces comienzan a salir los partidos bolcheviques, nazis, fascistas. Fíjese usted en un dato que nunca queremos pensar, porque nos hemos encerrado en el pensamiento buenista y no queremos recordar, pero ¿cuántos países de Europa dejaron de vivir en dictadura en la primera mitad del siglo XX? Hay que ir buscando con un candil cuáles no. Ya sabemos que uno fue Suiza, pero porque no interesaba. Sabemos que el Reino Unido no, pero por poquito... Le faltó muy poco, porque se propuso al Parlamento británico que el Reino Unido, en 1941, se constituyera como dictadura. Ahí lo salvó Churchill, que se empeñó en decir que no. Si no fuera por él, pues también el Reino Unido hubiera sido una dictadura. ¿Y qué otros países lo evitaron? A lo mejor Mónaco... Pero no hay más países, todos los demás han vivido en dictadura. Hoy no lo queremos pensar y creemos que la única dictadura fue la de España, Italia, Alemania y nada más. Pero también fueron las de Francia, Bélgica, Holanda, Dinamarca... Y todos los países de Europa, en general, y ya no digamos los del Este.

 

 

 Usted habla de cambio de ciclo hacia el autoritarismo. De momento, en España estamos en pleno auge de los populismos. ¿Qué le transmiten este tipo de movimientos y de partidos?

 Naturalmente me transmiten preocupación. Y la preocupación tiene una posible visión más allá. La tranquilidad que se puede tener en este momento es decir bueno hombre bueno, pero si en definitiva son partidos minoritarios. Sí, sí. Vayamos, como yo he ido, al estudio de los partidos en la primera mitad del siglo XX. Lenin nunca fue mayoritario. Entró como minoritario en el Parlamento ruso y en cuanto se sentó allí cerró el Parlamento, echó a todos y se quedó con el poder. Hitler nunca fue mayoritario. Entró con poco más del 20% de los votos. Hizo su alianza y después de ella machacó a sus aliados y se quedó con el dominio e hizo que el Parlamento le diese los plenos poderes. Y Mussolini tampoco tenía mayoría. Era un partido minoritario. Hizo la marcha sobre Roma y el rey lo llamó y le dio el Gobierno. Y ya no se marchó. Entonces, el temor es que estos partidos que son minoritarios se puedan sentar y quedar de mayoritarios. No digo que sea así, yo no afirmo, pero es algo que me preocupó. Cuando Pablo Iglesias fue a ver la primera vez al Rey en la ronda de consultas, al salir hizo una rueda de prensa, muy publicitada, en la que dijo “yo exijo ser vicepresidente y tener a tal de ministro de Defensa, a este otro de ministro del CNI... y acepto que el presidente sea Pedro Sánchez”. Cuando dijo eso, yo no pude evitar recordar que Pablo Iglesias estaba diciendo exactamente lo que Stalin mandó decir a todos los partidos comunistas de la Europa del Este al acabar la II Guerra Mundial. Los partidos de Polonia, de Checoslovaquia, de Hungría... Los partidos comunistas, ninguno tomó la presidencia del Gobierno, a pesar de que tenían los tanques soviéticos en su apoyo. La orden de Stalin fue entrar y dar el poder aparente a los socialistas o a otros grupos. Naturalmente entraron y una vez sentados, como tenían el ministerio de la propaganda, le montaron una campaña de descrédito a los socialistas, dijeron que eran unos burgueses, unos traidores... Como tenían la Justicia metieron a unos cuantos en la cárcel... Y al cabo de un año, dictaduras comunistas por 60 años. Yo no pude dejar de pensar que era lo mismo. ¿Pablo Iglesias estaba siguiendo la técnica de Stalin? Pues no lo sé, no lo sé. Pero a mí me vino a la cabeza. No pude dejar de pensarlo. Fíjese que en relación a la técnica esa de Stalin, en España ya hubo algo parecido. Cuando Franco se está muriendo, el Partido Comunista tiene el gobierno provisional formado. La estrategia era la junta democrática de París, que tenía como presidente a Rafael Calvo Serer, que era del Opus Dei. Estaba Antonio García Trevijano, que era un notario. Estaba Pepín Vidal Beneito, que era un demócrata cristiano... Bueno, yo tengo un amigo que fue el protector del Partido Comunista en los finales del franquismo, Teodolfo Lagunero. Era un millonario que decía que era comunista. Yo le dije, Teodolfo, he leído tus libros... Tú no has sido comunista nunca en tu vida. Tú lo que eras es un antifranquista y te parecían muy bien los comunistas. Él es el que trajo a Carrillo con su peluca, lo tuvo en su casa, le compró la sede y todas esas cosas, a parte de que lo llevaba a veranear a la Costa Azul, donde tenía o tiene unos chalets muy bonitos. En las memorias de Teodolfo Lagunero, él cuenta que hablaba con Calvo Serer y con estos señores de la junta democrática y dice que le contaban lo que estaba haciendo y lo que iba a hacer la junta como si ellos mandaran algo, y yo me reía, pero no les decía nada. Ellos creían que mandaban en la junta democrática, cuando ésta la manejaba Santiago Carrillo entre pitillo y pitillo. O sea, que eso también lo hemos vivido en España.

 Con un panorama político tan complicado y amenazado como el que describe, en Galicia contamos al menos con una relativa estabilidad política, que puede ser beneficiosa para la economía y para las inversiones. ¿Lo percibe así usted?

 Los gallegos, al igual que nuestros medio paisanos los portugueses, somos en general un pueblo más pacífico. Hay quien piensa que es un pueblo muy desengañado, que ha sufrido mucho, que lleva mucho tiempo sufriendo... Pero en general, el gallego es un pueblo temperamentalmente más tranquilo y eso puede influir, sin duda. Pero tampoco hay que exagerar. Porque cuando llegan los momentos duros, los gallegos también nos ponemos duros. Yo he contado que Miguel Barros tiene un libro sobre el galleguista Ramón Piñeiro, que estaba con Agustín Sixto, con Fernández Albor, con Domingo García-Sabell... Pues Barros cuenta cosas del galleguismo en distintas épocas. El partido galleguista en la República era un partido muy pacifista. No era nada estridente. Era por supuesto de carácter nacionalista, pero de talante muy moderado. Y hay un congreso del Partido Galleguista, me parece que fue en Allariz en el año 1932, en el que trasciende una frase del líder que dice: “Las cosas están como están; o matamos o nos matan”. Se dice esa frase en el congreso del Partido Galleguista. Y eso me llamó mucho la atención, porque si se oye en un congreso del Partido Comunista, vale, o en un congreso de las JONS, pero en el Partido Galleguista, allí con Otero Pedrayo, con Risco... Es decir, que cuando los seres humanos nos calentamos, los más pacíficos y los más tranquilos dejamos de serlo.

 

 

 A falta de un mes para la repetición de las elecciones generales en España, no voy a compremeterle con un pronóstico sobre el resultado, pero ¿al ciclo político que salga de ellas le ve durabilidad?

 No, poca, poca. Yo creo que no solo es España. Realmente una de las tesis de mis libros es que España, en contra de la propaganda que hicimos por razones turísticas, no es diferente. Si se analiza de verdad España desde la invasión romana hasta hoy, nunca ha sido diferente al resto de Europa. La máxima diferencia que hubo es que parte del país estuvo ocupado por el Islam durante mucho tiempo, pero incluso durante la dominación islámica España tenía lo mismo que el resto de Europa. Tenía las catedrales, el románico, el gótico, el feudalismo, los señoríos, los foros, los censos... Y esto que yo digo que puede ocurrir en España, es en general en Occidente, en donde vemos cómo están surgiendo los partidos y grupos autoritarios, y los partidos y grupos xenófobos. La diferencia de España es que el régimen autoritario de Franco acabó más tarde. Por eso aquí el proceso de cambio superestructural se retrasó. El renacimiento de los partidos populistas de derechas, si es que se puede hablar de derecha y de izquierda, en España todavía no surgió porque está mucho más cerca el final de los autoritarismos anteriores, mientras que sí han surgido en Francia, Italia, Alemania, Bélgica, Holanda... Pero esos partidos y grupos también vendrán aquí. Si alguien piensa que no van a surgir, se está engañando. Claro que vendrán. Y con el fenómeno Podemos se aceleran, porque eso provocará la salida por otro lado. Pudo haber sido con Ciudadanos. Lo que pasa es que Ciudadanos entró en el sistema y el sistema lo ha abducido. Es un partido que se metió y juega al centrismo, y ese es un juego útil para quien lo practica. Ahora pacto con éste, ahora con el otro... Y para eso ha diluido su posición originaria, que era el populismo de derechas. Así estuvo Ciudadanos por lo menos hasta el otoño del año pasado. Su cambio actual hacia el centrismo es relativamente reciente.

 En el pulso actual de los partidos tradicionales por no debilitarse todavía más, ¿ve estrategias muy diferentes en PP y PSOE?

 No estoy seguro de que sean estrategias diferentes. Lo que sí se puede observar, y yo no quisiera que nadie se molestase por lo que digo, es que el régimen que hemos constituido en España, y por el que yo he luchado, y que se ha constituido en Occidente, es un régimen democrático que por supuesto está mucho más cerca de la democracia que las dictaduras. Y esa cercanía yo no la desprecio. Yo no soy como los marxistas, que hablan de las libertades formales y que dicen que es un engaño. No, no, yo no lo desprecio. Esa cercanía de las actuales democracias a la democracia, y perdón por el juego de palabras, a mí me parece muy valioso y merece la pena sacrificar muchas cosas por mantener esa cercanía. Pero dicho esto, y una vez dejado bien claro que yo quiero mantener la cercanía a la democracia, afirmo que no estamos en democracia. No solo España, sino Occidente, no está viviendo en democracia. El primer partido político del que yo formé parte se llamaba Democracia Social Cristiana; lo dirigía José María Gil Robles cuando volvió del exilio en 1964. Era lógicamente un partido clandestino. Yo recuerdo que en aquel partido dije que por qué todas las decisiones las toma el jefe. Y me contestaron con la respuesta típica de los comunistas: “Hombre, la clandestinidad, José Manuel... Hay que practicar el centralismo”. Es decir, el centralismo democrático que llamaban los comunistas. Yo entonces escribí, y se lo mandé a Gil Robles, un trabajo con la ayuda de algunas gentes que yo recluté, alguno de ellos gallego, de Vigo, José Luis Iglesias Riopérez. Le envié un trabajo diciendo, pero vamos a ver, ¿es posible un sistema democrático si los partidos no son internamente democráticos? Yo sentía que eso no era posible. Posteriormente, cuando estábamos haciendo la Constitución, Adolfo Suárez nos reunió a un par de ministros y a alguna persona más, para preparar las instrucciones que teníamos que dar a nuestro representante en la ponencia constitucional del Congreso. Allí elaborábamos las instrucciones y las cursábamos. En una de estas reuniones yo lancé el rollo que le había soltado doce años antes a Gil Robles, y entonces recuerdo que Adolfo Suárez me dijo: “Escribe eso que estás diciendo”. Y en aquella mesa del Consejo de Ministros, escribí que los partidos habrán de tener una estructura interna y un funcionamiento democrático. Y esa frase está en la Constitución. Yo digo muchas veces que aquella noche dormí feliz, diciendo ya salvé la democracia. Ya la salvé. Pero a continuación empecé a ver que no, que yo no había salvado la democracia. Quiero decir con esto que no conozco ningún partido que de verdad sea democrático internamente. Nunca he asistido al congreso de un partido que fuera democrático. Nunca. Es todo apariencia. Lo maneja todo el aparato. Dice qué ponencias se estudian, distribuye a la gente en las comisiones, las personas que van a los congresos también están seleccionadas. La distribución en comisiones y plenos, lo mismo... Que no, que no, que lo que sale de los congresos de los partidos no es democrático. Y a lo que sale, luego además se le hace caso o no. Lo llevas a las elecciones en los programas, y después de ellas tampoco haces caso. En la última legislatura nos habían prometido que iban a bajar los impuestos y los subieron. Nos habían prometido que iban a modificar la Ley Orgánica del Poder Judicial y la cambiaron un poquito, pero para peor. Nos dijeron que iban a modificar la Ley del Aborto y la mantuvieron. Nos dijeron que iban a tocar la Ley del Matrimonio Homosexual y no la tocaron... Y muchas cosas así. En los partidos no se atreven a hablar de esa falta de democracia interna. Y yo no me meto con ningún partido en concreto. Tenemos muy claro que el PP cuando perdió las últimas elecciones hizo una reunión y en ella solo habló el líder... En fin, todo esto revela que el líder es el que mueve si vas o no vas, si subes o si bajas... Y esto no es democracia interna.

 A usted le tocó vivir acontecimientos como las preautonomías, la contratación masiva de profesorado, leyes innovadoras... De todo su legado político, ¿con qué hitos se queda?

 Me siento muy orgulloso de haber colaborado en primera fila y de manera destacada a establecer pacíficamente un sistema democrático en España. Ese es el logro más importante. Es un logro en el que primero colaboré con Fraga, que lo intentó, y luego con Adolfo Suárez. Los dos han tenido una posición infinitamente más importante que la mía, pero yo siempre estuve a su lado, empujando eso y dando ideas y ejecutándolas. Ese proceso para mí es lo más importante. Por ejemplo, algo que ya nadie recuerda, porque hoy todos hablamos de la Constitución, es que cuando ésta se empezó a redactar ya estaba todo o casi todo negociado. Y estaba casi todo funcionando. Cuando empezó a discutirse la Constitución, las instituciones constitucionales ya estaban funcionando desde un año y medio antes, por lo menos. Con esto quiero decir que el punto clave de la transición, y del que yo me siento más orgulloso, y he participado en muchas cosas, como en la legalización del PC, es haber hecho la primera Ley Electoral... Pero el punto de mayor orgullo fue la llamada Ley para la Reforma Política, que es la ley que llevamos a las Cortes de Franco y para la que conseguimos el voto de las cuatro quintas partes de los procuradores en Cortes franquistas, los cuales aceptaron lo que le pedimos, de acabar con el fundamento de su poder. Eso es lo que permitió pasar sin guerra civil, que era el temor que teníamos y el temor que había dentro y fuera de España. Con los mismos agentes evitamos la guerra civil. Y la clave fue la Ley para la Reforma Política, donde el régimen de Franco dice quiero derogar todo esto y pasar a un sistema democrático. Eso es fantástico. Luego hice otras cosas. Sin merecerlo, he sido el político español que más puestos escolares públicos ha creado en España. En el poco tiempo que estuve en el Ministerio de Educación, hice 930.000 nuevos puestos escolares públicos. Estuve viendo las memorias de Educación y eso no se había hecho nunca, ni lo hizo nadie más tarde, porque después de mí ya vino la descentralización autonómica. Y estoy orgulloso también de haber establecido la libertad de enseñanza. Hoy parece una tontería, porque se antoja imposible que pudiera discutirla nadie, pero claro que la discutían. A mí me echaron del Banco Exterior de España cuando salí del Gobierno y ganó el PSOE, en venganza por la libertad de enseñanza. Y hay que ver lo que se decía en el Parlamento. El partido socialista y el comunista estaban muy evolucionados y habían mejorado mucho desde la segunda República, pero en esa materia permitían que hubiera colegios privados, aunque todos tenían que ser del mismo modelo. Sí, sí, la enseñanza tenía que ser de un único modelo. Así que la libertad de enseñanza en España costó un riñón. Hoy por fortuna ya no se discute. Ya el PSOE, cuando ganaron las elecciones, el Tribunal Constitucional había dicho que mi ley de centros de estudios escolares no solo era conforme a la Constitución, sino que el pretender modificarla si que iba en contra de la Constitución. Y entonces el PSOE, lo aceptó. Pero costó un riñón.

 

 

 Ya para finalizar esta entrevista, porque estamos rozando una hora completa de duración, ¿cómo es ahora mismo su día a día? Continúa muy activo en foros y conferencias...

 Escribo y, a parte de eso, creo que cuando las sociedades se acercan al cambio de ciclo, es muy importante tener preparado el futuro. Para evitar que con el cambio de ciclo volvamos a Lenin, Hitler, Mussolini... es necesario que cuando el ciclo se agota haya unos grupos de personas preparados, con ideas, que puedan ofrecer esas ideas y encauzar el futuro. Y en eso es en lo que estoy trabajando. En la Universidad San Pablo CEU, a la que estoy ligado, hemos montado unos grupos, en los que hacemos estudios y en los que preparamos el futuro.

  

 

 

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