“Clemente

Ingeniero aeronáutico y presidente del Grupo Alibérico

“El sector industrial tendría que recibir más apoyo público para eliminar barreras a su implantación y operación”

El empresario santiagués Clemente González Soler, distinguido en 2016 con el “X Premio Victoriano Reinoso” que concede la Asociación de Empresarios Gallegos de Madrid (AEGAMA), es ingeniero aeronáutico y fundador del holding Alibérico, que está considerado el mayor grupo privado español del sector del aluminio y el más importante grupo familiar europeo del propio sector (por gama de productos y por número de actividades que abarca). La compañía factura más de 250 millones de euros y tiene en marcha un plan estratégico con el que pretende cuadruplicar la cifra de negocio de aquí al año 2020, por la vía del crecimiento orgánico (a un ritmo del 25% anual) y de las adquisiciones de empresas dentro y fuera de España. González Soler residió en su ciudad de origen, Santiago de Compostela, hasta los 17 años, cuando se desplazó a Madrid para formarse en Ingeniería Aeronáutica. Su siguiente destino fue Alicante, en donde trabajó como ingeniero para la Empresa Nacional del Aluminio (ENDASA), la actual Alcoa. En Madrid fundó su propio grupo empresarial, Alibérico, que es accionista del grupo compostelano Alumisan, formado por las empresas Galper, Sloty, Decolap, Discoga, Alumisan Asistencia, Mecanizados Metálicos, Neoplak y Singular. Estas firmas gallegas abarcan desde la actividad mayorista en el sector del aluminio hasta la fabricación de persianas, de laminados y de chapa decorativa, la maquinaria y los suministros, las instalaciones y su mantenimiento, la deformación mecánica, la textura y la protección solar. El mejor empresario gallego del año 2016, según el criterio de AEGAMA, siempre ha destacado por tener un papel muy activo dentro del asociacionismo empresarial. Es vicepresidente de la patronal madrileña CEIM, miembro de la ejecutiva y vocal de CEOE, directivo del Instituto de la Empresa Familiar, vocal del Club Financiero Génova y ex vicepresidente de AEGAMA.

Texto: Javier de Francisco © 

Usted se ha formado en Madrid, se ha iniciado profesionalmente en Alicante y ha proyectado su carrera empresarial también desde Madrid, pero ¿de qué zona de Galicia es originario?

Soy de Santiago de Compostela, en donde he pasado los 17 primeros años de mi vida, y siempre he mantenido intactos mis vínculos con esta tierra. En Galicia reside mi familia y aquí también se localizan algunos de mis negocios. Además, el compromiso con la región me llevó a ser durante varios años vicepresidente de la Asociación de Empresarios Gallegos en Madrid (AEGAMA). Estudié Ingeniería Aeronáutica en Madrid, y los últimos años los compaginé con prácticas como becario en la fábrica de la Empresa Nacional del Aluminio (ENDASA) en Alicante. Allí entré en contacto con este sector y logré el primer contrato como ingeniero. Durante los primeros 14 años de mi trayectoria profesional viví en Alicante, y después me trasladé a Madrid, en donde está la sede corporativa de Alibérico.

 

  

¿Cuáles son las grandes magnitudes actuales -ejercicio 2015 y estimación para 2016- del Grupo Alibérico (facturación, número de empleados, de plantas industriales, de sociedades...)?

Alibérico está integrado por 35 empresas y 17 fábricas en 7 países de 4 continentes. Diez de estas fábricas están en España, en 9 comunidades autónomas. Fuera de nuestro país, tenemos plantas de producción en Bélgica, Alemania, Estados Unidos, Brasil, Marruecos y Australia. El grupo vende sus productos en 60 países y da empleo a unas 1.200 personas de 18 nacionalidades en todo el mundo, con una edad media de 37 años.

Estamos presentes en diversos sectores de actividad, y en todos ellos con productos de aluminio tecnológicamente muy avanzados y con marcas premium que son reconocidas en todo el mundo como líderes. Los principales sectores a los que atendemos son los de envase y embalaje, edificación, transporte e industria y energía solar. Por poner algunos ejemplos del tipo de productos que fabricamos, cabe señalar que de algunas de nuestras fábricas proceden los envases de los postres de las marcas más importantes del mercado o los blíster para los medicamentos de las principales empresas farmacéuticas. También fabricamos los paneles composite Larson, que cubren  fachadas de edificios singulares de todo el mundo, o el panel de nido de abeja Larcore, que forma parte de los materiales de última generación para el mundo del transporte. Con este último producto, Alibérico ha irrumpido con fuerza en la fabricación de buques, trenes de alta velocidad, autocares y ascensores. Otros productos, como los espejos multilaminares Almirr, se dirigen al campo de las energías renovables.

En cuanto a la facturación, de las 35 empresas que componen el Grupo, veinte son participadas y algunas de ellas cotizan en Bolsa, por lo que no podemos avanzar resultados, salvo los que se señalan como objetivo dentro del Plan Horizon 20, que son 1.000 millones de euros como cifra de negocio en el año 2020, fruto del crecimiento orgánico, en el que venimos logrando incrementos anuales de en torno al 25%, y fruto también de posibles futuras adquisiciones.

 

 

¿La compañía tiene en marcha nuevas inversiones (o prevé iniciarlas a corto plazo), como apertura de plantas industriales, ampliación de centros productivos, innovación de producto, I+D+i...)?

En 2015, Alibérico ha creado una nueva empresa y ha abierto una nueva fábrica en Miranda de Ebro. Su nombre es Alucoil Systems y su actividad se centra en la producción de elementos, piezas y sistemas completos para el sector del transporte de masas, en concreto para la fabricación de trenes y ferries de alta velocidad con el panel Larcore. La innovación forma parte del ADN de Alibérico, y se traduce cada año en nuevas patentes propias y en avances muy importantes en el desarrollo y producción de paneles composite, de envases inteligentes y de nuevas soluciones y sistemas para el transporte de masas. Algunos ejemplos de estos desarrollos, que tenemos registrados bajo patentes propias, son la espuma de aluminio y espejos multilaminares (Almirr) para energía solar termoeléctrica o los paneles honeycomb (nido de abeja) Larcore, ya mencionados.

Como ya he comentado antes, actualmente hemos puesto en marcha un nuevo plan estratégico, bautizado con el nombre de “Horizon 20”, con el que queremos seguir liderando los sectores en los que ya estamos presentes y transformarnos en una industria 4.0. El plan aspira a facilitar el crecimiento de la compañía y su presencia en los mercados geográficos más dinámicos del mundo. Uno de los objetivos, también indicado, es lograr una facturación de 1.000 millones de euros en el año 2020. Tenemos oficinas prácticamente en todo el mundo. Y sabemos  dónde queremos estar dentro de cinco y de diez años, cuando tendremos un tamaño mucho más grande, haremos productos de alto valor añadido, todo ello con un equipo muy sólido, y facturaremos por encima de los mil millones.

 

 

Entre las operaciones que han fijado para 2016 destaca la ampliación de las instalaciones de la planta de Iberfoil en Aragón. ¿En qué consistirá esa actuación?

En efecto, tenemos prevista una inversión de 15 millones de euros en Iberfoil Aragón. Esta planta de producción, ubicada en el municipio oscense de Sabiñánigo, es la única de su género que existe en España dedicada a la fabricación de hoja fina de aluminio, y tiene como clientes a las principales multinacionales del sector de la alimentación y de la industria farmacéutica, distribuidas en  más de 20 países. Actualmente, la empresa está inmersa en un proyecto de ampliación de su fábrica, que abarcará los años 2016 y 2017, y cuyo objetivo es triplicar su capacidad total de producción, hasta  alcanzar un total de 60.000 toneladas anuales de producto terminado. 

Independientemente del crecimiento orgánico, que se situará en 2016 en el 26%, nuestro grupo empresarial siempre está estudiando posibles nuevas adquisiciones. De hecho, en estos momentos estamos trabajando en tres proyectos tanto en España como en el extranjero.

¿Alguno de ellos está relacionado con Galicia? ¿Le gustaría ampliar su presencia empresarial en Galicia, en donde es accionista del grupo Alumisan, junto con varios socios gallegos?

En referencia al mercado gallego, en este momento solo puedo decir que nuestro grupo está estudiando alguna posible inversión dentro de esta comunidad, pero lamentablemente aún no puedo precisar ningún detalle más. 

¿Qué porcentaje de ingresos obtienen en el mercado exterior? ¿Prevén ampliar todavía más la dimensión internacional?

Actualmente, más de un 60% de los ingresos del grupo proceden del exterior, gracias a las ventas que realizamos en más de 60 países de los cinco continentes. Además, la vocación de crecimiento y de expansión nos lleva a estar siempre atentos a nuevas oportunidades de inversión tanto en España como en el extranjero. El mercado está hoy en todo el mundo y tienes que conocer muy bien hacia dónde evoluciona y qué tipo de productos va a demandar en el futuro.

¿Qué medidas cree que se podrían adoptar para potenciar el desarrollo del sector industrial en España?

El sector industrial debe ser uno de los cuatro pilares básicos de la economía en España. Hay un objetivo de incrementar su peso en el PIB desde el 13% actual (sin la energía) hasta el 20%. La industria crea empleo estable, pero debería contar con más apoyo de las autoridades y de las administraciones para eliminar barreras a su implantación y operación. Precisamente, uno de los factores que más frenan su desarrollo es la hiperinflación legislativa que padece nuestro país, hasta el punto de que hay estudios que indican que la Administración Central y el conjunto de las comunidades autónomas producen al año más legislación que toda la Unión Europea junta. Esto introduce una complejidad mayor al desarrollo de la actividad empresarial y hace imposible que tengamos un mercado único. A veces se dice que competir es sólo una cuestión de costes, pero no es exactamente así. Sin duda, la productividad es responsabilidad de la empresa, pero, como vemos, luego está el contexto de normas y de leyes de toda índole que pueden dificultar y frenar el avance de las empresas. Necesitamos revisar, simplificar y unificar las normas que afectan a la empresa y a la industria en toda España. 

 

  

 

 

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