Presidente de Hotusa, el mayor consorcio independiente de hoteles a nivel mundial, con más de 2.600 establecimientos asociados en 27 países de Europa, 17 de América, 4 de Asia y 4 de África. La compañía pone rumbo hacia los 1.000 millones de euros en facturación.

“Estamos pensando en proyectos muy ambiciosos para la sede de Hotusa en Chantada”

El presidente del mayor grupo mundial de hoteles independientes nació en la parroquia de Campo Ramiro, en el municipio de Chantada (Lugo), e inició su particular viaje de la emigración a los 17 años: “A esa edad me fui a buscar trabajo y comencé así mi singladura, como todo el mundo cuando quiere forjar su futuro”, comenta Amancio López Seijas para Ourensemigrante en el transcurso de una entrevista centrada en su proyecto empresarial de mayor morriña. En 2013 abrió en Chantada una sede administrativa del grupo Hotusa que opera como central de reservas y como centro gestor de hoteles. Además, presta apoyo a las áreas de administración y contabilidad de la compañía. Ya genera 70 empleos y en el plazo de dos años doblará plantilla, para superar los 150 trabajadores, en su mayoría jóvenes recién titulados en las universidades gallegas. El grupo suma más de 2.600 establecimientos asociados en 27 países de Europa, 17 de América, 4 de Asia y otros 4 de África, pero tiene actividad comercial en más de un centenar de mercados. En 2014 facturó 744 millones de euros, con un ebitda superior a los 30 millones. Las expectativas de crecer al 15% anual en el bienio 2015-2016 sitúan al grupo en el umbral de los mil millones de euros.

Texto: Javier de Francisco © 

La mayor cadena mundial de hoteles independientes arrancó en 1977 cuando tres empresarios hoteleros de la ciudad de Barcelona, entre ellos Amancio López Seijas, constituyeron Hoteles Turísticos Unidos S.A. (Hotusa). Hoy engloba más de 2.600 establecimientos en 52 países y cuenta con sedes en Barcelona, Galicia, París, Londres, Roma, Lisboa, Buenos Aires y Bangkok. A los hoteles asociados, Hotusa suma casi otros 150 (con 15.400 habitaciones) en propiedad o arrendamiento bajo sus enseñas Eurostars Hotels y Exe Hotels.

 

 

En el primer semestre de 2015, Hotusa Hotels incrementó su oferta con 237 nuevos establecimientos asociados (84 en España y 153 en un total de 22 países). Consolida así su liderazgo en el ránking de los 25 mayores consorcios del mundo, junto con la cadena rusa Best Eurasian Hotels y la estadounidense Preferred Hotel Group. 

La facturación de la compañía se elevó en 2014 a 744 millones de euros, con un ebitda (beneficio bruto) superior a los 30 millones. La previsión de crecimiento para 2015 y 2016 se sitúa en el 15% anualizado, con lo que el grupo estaría en disposición de conquistar la barrera de los 1.000 millones de euros a partir del próximo año. Entre las operaciones recientes, destaca la toma de participación en Transhotel, la mayor central de reservas de España, y el lanzamiento de un fondo de capital corporativo (Hotusa Ventures) dirigido a la financiación de emprendedores y de empresas tecnológicas emergentes.

 

 

Hace dos años, en 2013, Amancio López Seijas puso en marcha un proyecto con pleno apego a su comarca de origen, Chantada, en el sur de la provincia de Lugo y en el área de influencia de la ciudad de Ourense. En un local de oficinas para el que ya busca alternativa, porque se ha quedado pequeño, ha abierto la sede que representa el nexo de unión entre su tierra de origen y su gran aventura empresarial. Las oficinas de Hotusa en Chantada abarcan las áreas de administración, contabilidad, gestión de reservas, contratación hotelera y, muy pronto, marketing on line y desarrollo de software para hoteles.

La sede con más morriña del grupo no ha parado de crecer desde su apertura hace dos años y planea acelerar el ritmo, con 35 nuevos empleos por año al menos hasta 2017. Además de aumentar el número de hoteles que son gestionados desde Galicia y de multiplicar la actividad de la central de reservas, las instalaciones de la Rúa Rosalía de Castro se preparan para acoger nuevos proyectos estratégicos.

Esta iniciativa de empleo local es una apuesta personal de Amancio López, que ya quiso implantarla en su municipio antes de la crisis económica. Ahora el presidente de la mayor cadena mundial de hoteles independientes quiere conectar la sede gallega de la compañía con los dos pilares de su filosofía de empresa: la innovación y la tecnología. La gran mayoría del personal son jóvenes procedentes de las tres universidades gallegas y recién titulados en Administración y Dirección de Empresas, en Empresariales, en Económicas o en Turismo, así como programadores informáticos y expertos en redes sociales.

 

 

Chantada, la Ribeira Sacra y el interior de Galicia parecen confiar todo su futuro al vino, al turismo y a pocas alternativas más. ¿Qué le ha movido a usted a implantar ahí una sede estratégica de Hotusa?

Uno siempre reflexiona sobre la evolución de su tierra, en mi caso sobre la mejora de la Ribeira Sacra, tal y como ocurre cuando se planifica el futuro de cualquier comarca o de cualquier provincia. Cuando uno quiere sacar alguna conclusión recurre al tópico de que quizás con el vino y el turismo se puede fijar población y se puede evitar esa pérdida continua de habitantes, y al mismo tiempo también piensa que una civilización que ha durado desde la época de los romanos tampoco puede desaparecer en dos o tres décadas... La historia y la vida es pendular. No va en una sola dirección. Entonces, siempre tuve la inquietud de pensar qué se podía hacer para mejorar las cosas. Ahora estamos en el momento de una globalización y de una revolución tecnológica y digital que permite la movilidad, la localización y la deslocalización. Es decir, el conocimiento con las comunicaciones actuales puede estar en cualquier sitio. La gente puede trabajar desde cualquier lugar. Y a mí me ha parecido que este momento virtual es una gran oportunidad y es una nueva revolución especialmente para aquellas zonas que no han aprovechado la revolución industrial. Seguramente, ahora más que nunca la calidad humana y los recursos humanos tienen un valor. He pensado que en el rural de Galicia hay unos valores, unos principios y un compromiso por formar parte de una familia, casi de un clan. Es un sentimiento un poco tribal de que uno no solo tiene la responsabilidad personal, sino también la de todo el colectivo. Y ese compromiso del que hablo por formar parte de una familia o de una empresa es mayor en el rural que en las zonas urbanas, donde todo es anónimo, y más en el mundo actual, con las redes sociales. Llegué a esas reflexiones después de mirar atrás, de ver la alternativa y de recibir la confianza de la gente que conocí en mi infancia. Yo conocí, como todos, a los que se habían ido a Cuba, a Argentina... Ves aquel fenómeno y ves lo que es capaz de hacer aquella gente valiente, pero siempre huyendo de su lugar de origen. La verdad es que esta idea la tenía puesta y enfilada, primero de forma experimental, pero vino la crisis, y las prioridades cambiaron un poco. Hubo que aparcar incluso aquello que tienes de componente romántico, pero tremendamente innovador. Por eso se quedó un tanto relegado y cuando empezó a pasar lo peor de la crisis quisimos, y lo llevamos con una enorme discreción, probar y experimentar, ver la evolución de la gente a distancia y ver qué experiencias teníamos.

 

 

¿Qué idea inicial tenía en mente y cómo empezó a desarrollarla?

Iniciamos el proyecto para la centralización de una parte de la administración y contabilidad de la empresa. Quisimos hacer todo de acuerdo con esta filosofía y con este principio de construirlo todo desde cero, es decir, de que sean las personas, sin ninguna experiencia, capaces de poner en marcha un proyecto muy ambicioso y competitivo. Empezamos con el área de administración. Salvo algún tutor que siempre hay al frente, todas son personas que se han contratado, que no tienen experiencia previa, que han acabado sus estudios, mayoritariamente en Administración y Dirección de Empresas o en Económicas. Así pusimos en marcha el proyecto y la verdad es que la experiencia ha sido buena, en el sentido de que ha habido muy poca rotación, ha habido un aprendizaje muy rápido y ha habido un equipo extraordinariamente competitivo, que tiene una gran capacidad de sacar trabajo adelante y de automotivarse. A partir de ahí fuimos llevando (a Galicia) otros servicios centrales de la empresa, relacionados con nuestra central de reservas y con la contratación de hoteles, con perfiles de trabajadores que a veces nos venían de ADE, de Turismo o de diversas carreras. En algunos casos tenían experiencia y eran personas que estaban trabajando y en otros son hijos de emigrantes, que presentan la ventaja de un buen conocimiento de los idiomas.

 

 

Y ahora ya están iniciando experiencias nuevas, vinculadas a áreas como el marketing on line y el software de gestión integral...

Sí, después de las primeras etapas, pensamos en otro área como es el marketing on line, muy relacionado con la innovación. Era muy adecuado. También lo pusimos en marcha y la experiencia también está siendo francamente positiva. Y acompañado del marketing on line, también está el desarrollo tecnológico, porque yo creo que la revolución tiene que ser tecnológica. La verdad es que la experiencia que está habiendo con los equipos está saliendo muy bien. En este momento tenemos algo más de setenta personas trabajando con nosotros, pero ya están previstas futuras incorporaciones y proyectos que, si todo sigue así, puede que resulten muy ambiciosos. Este mundo de hoy da herramientas para pensar en grande, desde la humildad. Lo que podemos hacer nosotros también lo puede hacer otra mucha gente, y ese valor añadido puede estar perfectamente en un entorno rural, donde lo que vale es el capital humano con el sentido de compromiso y con la formación. La gente joven aprende muy rápidamente. Como empresa también es muy interesante la experiencia de incorporar mucha gente joven, que es la que en un período de tiempo no muy largo tiene que llevar a la empresa justamente a competir en este mundo de innovación y de auténtico cambio y evolución acelerada. Esta percepción coincide mucho con la cultura de nuestro grupo, que no es otra que la de dar oportunidades a la gente que a veces no dispone de ellas, algo que habitualmente ocurre fuera de las grandes ciudades. Yo creo que en el tiempo actual no será imprescindible tener que ir a una gran ciudad para encontrar un buen trabajo.

¿Qué horizonte o que objetivos espera conseguir desde la sede gallega de Hotusa?

Ahora mismo son cuatro los departamentos que están operativos en Chantada, con posibilidad de seguir creciendo allí en todos ellos y de poder ampliarlos con alguno más, pero poniendo siempre un énfasis especial e interés en todo lo que sea innovación y tecnología. El primer año en Galicia fue experimental; al cabo de un año vimos que la experiencia podía crecer y ahora estamos absolutamente seguros del proyecto. Si contamos las personas que trabajan en servicios centrales y oficinas, estamos hablando de que entre el 8 y el 10% de la plantilla ya pertenece a la sede de Chantada.

¿Como compañía de talla internacional, y por su origen gallego, ha contado con algún apoyo institucional para poner en marcha su proyecto en Galicia o ha tenido que recurrir exclusivamente a los recursos de la sociedad Hotusa?

La verdad es que no hemos tenido absolutamente ninguna ayuda de nadie. Y mucho menos ningún tipo de subvención. Lógicamente hemos recibido palabras de ánimo, pero no ha habido ninguna ayuda más allá de esas palabras de ánimo o en algún caso de algunas muestras de satisfacción. No hemos tenido ayuda de ningún organismo. Pero tampoco contábamos con ella.

¿La elección de Chantada se debe solo a que es su municipio?

Obviamente, hay mucho de eso en la elección. Yo soy de la parroquia de Campo Ramiro. A partir de ahí nace la ilusión y empieza todo. Una parte significativa de la plantilla es de la comarca de Chantada, pero en realidad hay gente de toda Galicia. Se ha corrido la voz  y detectamos con agrado que hay gente que espontáneamente se postula y nos escribe solicitando empleo.

¿Buscan solo un perfil muy cualificado y concreto?

No, no, de hecho la mayoría es gente que formamos desde cero. Es decir, que han acabado sus estudios y que no tienen ninguna experiencia. En el proceso de selección cuesta un poco encontrar a las personas indicadas, porque somos un poco exigentes en los perfiles, tanto en la formación como en las actitudes, pero se va consiguiendo a buen ritmo. Y ahora además, como se ha extendido nuestro proyecto, hay mucha gente que realmente desea implicarse. Mi percepción es que al estar en un entorno con tanta gente joven, en donde salvo dos o tres trabajadores que han cumplido los 30 años, la media de edad está en unos 24 años, el entorno y el clima laboral que se han creado resultan muy apropiados.

¿Le costó mucho convencer al resto del consejo de administración de Hotusa de que la próxima sede del grupo estaría en un municipio de apenas 8.500 habitantes, equivalente al 0,5% de la población de Barcelona?

La verdad es que lo vieron bien, como una experiencia interesante en el inicio, y después lo asumieron desde el convencimiento, porque han comprobado que nuestro personal está muy implicado y es muy competitivo. Es muy gratificante que muchas personas hayan podido encontrar un trabajo de este tipo en un entorno próximo, donde no se lo planteaban, porque pensaban que tendrían que ir a una gran ciudad. En cierto modo, consideran que la oportunidad de seguir en Galicia es una especie de suerte o de ventaja que les ha tocado vivir, y eso hace que la implicación con el proyecto resulte aún mayor.

Después de tanto esfuerzo inicial, y con los buenos resultados logrados, ¿la vocación de permanencia de la sede gallega está garantizada? 

Una parte muy importante del éxito de las empresas consiste en que las personas estén comprometidas por mucho tiempo y en que tengan una visión de largo plazo. Cuando uno piensa en estar largo tiempo en un sitio y en hacer allí su carrera, se implica de otra forma. Yo creo que eso es vital. Vamos hacia un mundo en el que la rotación y cambiar de empresa es fácil, con un modelo anglosajón en el que los proyectos profesionales suelen ser cortos. Yo no me cuestiono ese modelo y no digo que no funcione bien, pero creo que cada empresa tiene que tener una cultura. Tiene mucho que ver con los fondos o con la economía especulativa de comprar o vender, de generar valor al precio... Nuestra empresa, como tantas otras, está más orientada hacia el largo plazo, hacia la permanencia, hacia evolucionar y hacia sobrevivir en el tiempo pase lo que pase. Esos valores están más en la línea de los de las familias y de los de las personas, que siempre tienen esa orientación a largo plazo. A nosotros nos interesan especialmente personas con ese concepto de implicación, donde puedan hacer su vida en una empresa y de alguna forma ayuden a crecer a la empresa para que ésta les ayude a crecer a ellos. Ahí es donde la experiencia va más allá y esto es lo que realmente se puede aportar.

¿Y el proyecto ya ha tocado techo en empleo, con las 70 contrataciones actuales?

No ha tocado techo en empleo. Estamos creciendo a buen ritmo. No soy capaz ahora de decir cuánto empleo generaremos, pero sí que ya estamos pensando en algún proyecto importante y muy ambicioso en Galicia para el futuro. Nunca me gusta hablar de lo que vamos a hacer, pero en este momento estamos muy animados y si llevamos 70 personas en dos años, el crecimiento será como mínimo el mismo que hemos logrado en los dos primeros años, mientras las experiencias sigan siendo como hasta ahora.

¿Desde la sede administrativa gallega también están gestionando hoteles situados fuera de España?

Bueno, son unos servicios centrales que pueden afectar a administración, a marketing on line, a distribución y a técnicas SEO (Search Engine Optimization) y SEM (Search Engine Marketing), a desarrollo de aplicaciones informáticas y a contratación. Es decir, a todo aquello que se puede centralizar. Son unos servicios centrales que podrían estar en Madrid o en Barcelona, en donde tenemos oficinas, pero que están en Chantada. Al final tampoco cambia nada. Las comunicaciones internacionales son más fluidas cuando uno está en Madrid o en Barcelona, pero nada más. Veo muy interesante que cualquier proyecto innovador pueda contribuir a transformar un área en el mundo actual sin tener que estar vinculado a una producción local desde el punto de vista tradicional.

Aunque algunos ya lo han intentado, y no siempre han podido cosechar el éxito, porque han tenido que superar enormes barreras en su regreso a Galicia,¿cree que su ejemplo de reinvertir capital en su localidad de origen podría ser aplicado por otros muchos empresarios gallegos del exterior?

Yo creo que esto sería muy interesante. Sé de algún otro empresario que ha adquirido empresas en el interior de Galicia y seguro que hay muchas más personas y operaciones que desconozco. Yo siempre digo que Irlanda no sería lo que es, ni tendría el desarrollo tecnológico que tiene, si no fuera por tantos irlandeses o descendientes de irlandeses que en grandes corporaciones norteamericanas han influido en un momento determinado cada vez que han querido venir a Europa para establecerse. Galicia tiene que hacer de la necesidad virtud y toda la emigración que ha habido, fundamentalmente en América, y toda esa red y ese sentimiento que hay hacia Galicia, a veces incluso con los descendientes, tiene que convertirse en una gran oportunidad. De la misma forma que muchas empresas gallegas se están internacionalizando y están siendo auténticamente modélicas, otras muchas empresas de gallegos pueden contribuir al impulso de Galicia.

En su caso personal, ¿tiene en marcha nuevas operaciones de compra o inversiones en Galicia?

Recientemente hemos incorporado a nuestra gestión los dos hoteles de La Toja y si sale alguna oportunidad más no la descartaremos. Hoy estamos bien posicionados en el sector hotelero de Galicia. Para mí hoy es más importante el proyecto de Chantada que el poder tener algún hotel más o menos en esa comunidad, porque la sede administrativa puede generar mucho más valor. Ojalá que entre todos podamos sacar adelante esta Galicia que no tuvo su revolución industrial en la mayoría del territorio, y esperemos que esta tercera revolución, que es básicamente digital y tecnológica, sí que se pueda aprovechar. Y eso dependerá mucho del entusiasmo y de la tenacidad de la gente para conseguir las cosas, aunque sea entrando con pequeños proyectos, en un mundo en el que se pueden prestar servicios desde cualquier lugar.

¿A qué tipo de oportunidades se refiere cuando habla de no desperdiciar o descartar posibilidades en el mercado gallego?

Estoy pensando en alguna cosa novedosa y distinta de lo habitual, pero de momento no hay nada a la vista. Yo creo que hay oportunidades en Galicia, sobre todo aprovechando esa calidad de los recursos de las personas, que por donde han ido por el mundo siempre han sido reconocidas, pero lamentablemente se han ido para crear riqueza fuera y no para crearla dentro. Hay que evitar que se tengan que ir. Es bueno que se vayan voluntariamente, sobre todo la gente joven, pero salir al exterior siempre tiene que ser una opción y no una necesidad. Hay que darle una vuelta a la situación actual.

 

 

  

 

 

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