Notaria en Montevideo e hija del notario gallego Filiberto Ginzo Gil, quien ejerció como ministro de Industria, Energía y Minería del Uruguay; subsecretario de Relaciones Exteriores; director y presidente de BMW Uruguay; y administrador de los rotativos La Mañana y el Diario

“Escribanía Ginzo Gil es un estudio notarial de tradición familiar con sesenta años de experiencia”

Una de las principales escribanías (notarías) de Montevideo es el estudio Ginzo Gil, abierto en 1955 por el gallego -originario de Paraños, en el municipio pontevedrés de Covelo- Filiberto Ginzo Gil, quien ha destacado tanto en la iniciativa privada como en el sector público, en el que ejerció como ministro de Industria, Energía y Minería del Uruguay y como subsecretario de Relaciones Exteriores. Sin aparcar en ningún momento la gestión de su despacho profesional, fue director y presidente de Camur S.A., la empresa concesionaria de BMW Uruguay, administrador de la editora de los rotativos La Mañana y El Diario; y profesor adjunto de Derecho Tributario en la Universidad de la República. También ejerció como director de la Caja Notarial de Jubilaciones y Pensiones. La familia Ginzo Gil destaca además por su compromiso con la colectividad gallega de Uruguay, especialmente a través de la Casa de Galicia.

Texto: Javier de Francisco © 

 

  • ¿Qué aspectos ensalzaría usted de la extensa biografía de su padre, que ejerció importantes cargos públicos en Uruguay y destacó además como notario y como gestor de grupos empresariales de liderazgo?

Mi padre Filiberto Ginzo Gil, nació en enero de 1930 en Paraños, cerca de Mondariz, en la provincia de Pontevedra. Llegó a Uruguay el 3 de enero de 1938 en el buque General Artigas, de bandera alemana, acompañado de su abuela. Se educó en colegio católico e ingresó a la universidad pública -única existente en el Uruguay de aquella época- obteniendo su título de Escribano Público -así se le llama aquí a los notarios- en mayo de 1955.

Al finalizar sus estudios de escribanía en 1955, mi padre fundó su escribanía en la calle Misiones, en pleno centro de la Ciudad Vieja de Montevideo. Y allí desarrolló su profesión con dinamismo, pasión y de forma ejecutiva. Además, pronto extendió los servicios a diferentes localidades del interior del país. Por otra parte, y sin interrumpir su actividad notarial, fue director y presidente de Camur S.A., la empresa concesionaria y representante de BMW Uruguay; administrador de SEUSA, propietaria de los rotativos La Mañana y El Diario; y profesor adjunto de Derecho Tributario en la facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de la República por más de 25 años.

En 1979 lo nombraron director de la Caja Notarial de Jubilaciones y Pensiones; en 1981 lo designaron subsecretario de Relaciones Exteriores; y en el año 1984 fue nombrado ministro de Industria, Energía y Minería del Uruguay, cargo que ejerció hasta 1985.

Además, colabora honorariamente con diversas instituciones como el Automóvil Club del Uruguay, Club Español, Hogar Español de Ancianos y Rotary Club de Montevideo. A lo largo de su trayectoria, representó en varios congresos a los inmigrantes españoles y fue delegado de la Casa de Galicia ante la Unión de Mutualidad del Uruguay.

 

 

  • ¿Cuándo se incorporó a la notaría la segunda generación, representada por usted?

Me uní al estudio de mi padre en 1980 para realizar prácticas registrales y de procuración. En febrero de 1982 juré como escribana pública y pasé a integrar el equipo de escribanos del estudio, especializándome en empresas familiares y en mediación y arbitraje. Desde el año 1998 integro la Comisión de Mediación y Arbitraje de la Asociación de Escribanos del Uruguay. Fue presidenta electa del Centro de Resolución de Conflictos de dicha gremial en dos oportunidades, en el bienio 2002-2003 y en el 2006-2007. Asimismo, he realizado varias publicaciones para distintas universidades y centros internacionales de Mediación y soy docente capacitadora de medios alternativos de resolución de conflictos. En el año 2000, mi padre decidió retirarse de su actividad profesional y me nombró directora, así que desde entonces dirijo el estudio. 

  • ¿Ustedes mantienen vinculación con Galicia y con otros emigrantes de origen gallego?

Sí, estamos en contacto con la Casa de Galicia y con la Asociación Española -ambas son centros de atención de salud privada: policlínicas y hospital-, así como con el Hogar Español, que cuenta con residencia gratuita para ancianos españoles carenciados y de copago para ancianos españoles con recursos.

  • ¿El tipo de servicios que prestan las notarías en Uruguay es similar al de España?

En términos generales, los servicios son similares, pues nuestras primeras leyes tienen su fundamento en el Derecho español, y las Partidas. Además el sistema notarial corresponde al mismo tronco llamado Notariado Latino, que proviene del Derecho romano y germano. La primera diferencia puede resumirse en que aquí la carrera universitaria tiene una duración de seis años, y no se precisa haber estudiado abogacía previamente. Son dos carreras independientes con programas de estudio distintos. En segundo lugar, en Uruguay el ejercicio de la profesión es libre. Todo aquel que obtiene su título universitario puede instalar su propio despacho y registrarse, y así tener protocolo. En tercer lugar, el ejercicio profesional es para todo el territorio nacional; no existen circunscripciones. Y por último, la atención es personalizada; si bien los despachos aquí se llaman “escritorios” o “estudios”, tienen secretarias, procuradores y auxiliares, y el cliente siempre tiene acceso al notario desde el inicio del asunto o negocio,  y no solo al momento de la firma.  

  • ¿Ustedes realizan más operaciones de sociedades (empresas) o de clientes particulares?

Es indistinto, la mayor parte de nuestros clientes son empresas familiares, por lo cual les atendemos los asuntos privados y también los comerciales. Cubrimos toda la actividad notarial, sean negocios inmobiliarios, derecho de familia y sucesorio o asesoramiento inmobiliario y empresarial.

Cabe recordar que Escribanía Ginzo Gil es un estudio notarial de tradición familiar con sesenta años de experiencia en Uruguay. Como acabo de indicar, a través de una atención personalizada ofrecemos un  excelente servicio jurídico en inversiones inmobiliarias y asuntos legales, en diversas áreas como derecho de familia,  derecho comercial y derecho rural. En el primero abordamos desde el régimen matrimonial-patrimonial hasta el proceso sucesorio y testamentos. En derecho comercial la actividad incluye las formas jurídicas de sociedades, fusiones y transformaciones; las ventas de comercios y empresas familiares; y las operaciones de leasing, franchising y licitaciones. Y en contratación agraria nos encargamos de gestionar la comercialización, tenencia y arrendamiento, así como la forestación, uso de suelo, agua y subsuelo; y contamos con un área de Medio Ambiente y recursos energéticos. Otro ámbito de actuación es el de las operaciones inmobiliarias y Real State, a través de compraventas, donaciones, arrendamientos o garantías hipotecarias. En automotores, maquinaria y semovientes gestionamos títulos de propiedad, marcas, señales leasing y prenda; en consultas tributarias resolvemos sobre los títulos de propiedad e incidencias fiscales en Patrimonio y Renta; y en la resolución alternativa de conflictos abarcamos la negociación, mediación y arbitraje. Finalmente, tenemos un departamento de traducciones de alemán, francés, inglés e italiano.

 

 

  • ¿Cuántos trabajadores tiene la empresa?

Somos  un equipo de  ocho personas, y trabajamos de lunes a viernes, entre las 8:30 y las 18:30. Estamos instalados en el corazón de la Ciudad Vieja, a una cuadra de la Catedral y de la Bolsa de Comercio, y muy cercanos a las casas centrales de los bancos.

  • ¿Tienen actividad en otros sectores o proyectan realizar inversiones fuera del ámbito de la escribanía?

Nos especializamos en asuntos jurídico-notariales y para el futuro proyectamos ampliar nuestros servicios a la administración de propiedades urbanas y rurales.

  • ¿Cuáles son los objetivos para 2015 (consolidar negocio, ampliar facturación, salir a otros países, abarcar nuevas líneas de negocio...)?

Deseamos mantener la línea actual de vocación al servicio al cliente, el trato personal, la confiabilidad, rapidez y eficiencia, y consolidar el área de prestación de servicios de mediación y arbitraje.  Nuestra clientela nos acompaña de generación en generación, y nosotros apuntamos a la actualización permanente. En ese sentido asistimos a congresos, conferencias y jornadas técnicas dentro y fuera del país anualmente, ya sea como asistentes o como ponentes. E integramos además la Asociación de Escribanos del Uruguay, institución gremial que reúne a la mayoría de los escribanos del país.

  • El hecho de ser una empresa con antepasados gallegos, ¿es una ventaja en Uruguay o genera algún tipo de restricción de mercado?

Nos especializamos en asuntos jurídico-notariales y para el futuro proyectamos ampliar nuestros servicios a la administración de propiedades urbanas y rurales.