Bodega Bouza, de origen gallego, fue pionera en introducir la variedad albariño en América

Una empresa fundada por empresarios de origen gallego, Bodega Bouza, destaca entre las de mayor proyección y potencial en el sector vitivinícola en Uruguay. Solo elabora vinos finos a partir de su producción propia de uva, con una comercialización media de 150.000 botellas al año, exporta el 40% a Estados Unidos, Canadá, Brasil, España, Francia, Bélgica y Reino Unido, y ha desarrollado un completo proyecto de restauración y turismo enológico. Factura 3,5 millones dólares y su actividad genera 60 empleos. Fue pionera en introducir la variedad gallega albariño en América.

Texto: Javier de Francisco © 

El empresario Juan Luis Bouza López, hijo de emigrantes gallegos, promueve una de las experiencias de vitivinicultura más reconocidas y distinguidas en Uruguay. Sus padres emigraron al país desde A Capela (Ferrol) y Xubia (Narón) en 1956. El primer negocio familiar fue una panadería y fábrica de pastas frescas que con el tiempo se transformó en una importante industria de alimentos, La Sibarita, y en una panificadora industrial, bajo el nombre comercial de Pagnifique, con actividad en Uruguay y también en Estados Unidos.

Juan Bouza relata que en el año 1998, tras la venta de La Sibarita, “mi esposa Elisa Trabal y yo decidimos dedicarnos a la producción de uva y vino. Para ello compramos un viejo viñedo con el que fuimos aprendiendo el arte de la viticultura. En 2001 adquirimos una antigua bodega en las proximidades de la ciudad de Montevideo y en 2002 la restauramos y equipamos para poder hacer al año siguiente nuestra primera vendimia.

 

 

En la actualidad, Bodega Bouza dispone de 30 hectáreas de viñedo, distribuidas en tres fincas: Las Violetas, Pan de Azúcar y Melilla (Montevideo), en donde está ubicada la bodega y las instalaciones dedicadas a restauración y turismo enológico. Produce uvas de la variedad tannat, la cepa insignia de Uruguay, y también merlot, tempranillo, pinot noir, chardonnay “y la muy interesante cepa gallega Albariño”, resalta Juan Bouza, quien además matiza que su bodega ha sido pionera en introducir esta prestigiosa y selecta variedad en América.

Sobre la producción destaca que Bodega Bouza “solo elabora vinos finos a partir de sus propias uvas, con un volumen anual de 150.000 botellas”. Pero la capacidad se encuentra en fase expansiva, ya que unos de los proyectos actuales es “la implantación del viñedo de Pan de Azúcar, cerca de Punta del este, y muy próximo al Océano Atlántico. Pensamos que este nuevo viñedo nos puede aportar uvas adecuadas para elaborar vinos con mayor mineralidad y frescura”, señala el empresario. 

De la producción actual, un 40% se destina a la exportación. Su marca, que incluye una docena de vinos blancos y tintos y un destilado de orujo, se comercializa en los mercados de Estados Unidos, Canadá, Brasil, España, Francia, Bélgica y Reino Unido. Otro 40% se destina a la distribución en Uruguay y el 20% restante se vende directamente o se consume en el restaurante y en las instalaciones de turismo enológico ubicadas en Melilla (Montevideo). La empresa factura anualmente 3,5 millones de dólares y tiene un plantilla formada por 60 empleados.

 

 

Entre los vinos de esta bodega de origen gallego se encuentra Albariño 2014, del que salieron al mercado cerca de 20.000 botellas. Con esta variedad universal, Bodega Bouza ya ha logrado la medalla de oro en el Concuso CatadOr Sheraton, la Gran Medalla de Oro en el Concurso CatadOr NH Columbia, la distinción de plata en los Premios Zarcillo 2013 y la Medalla de Oro en el Concurso VinoSub30 de ese mismo año.

La variedad albariño también está presente en la marca Cocó Chardonnay Albariño, que se elabora a partir de una selección de barricas de chardonnay con una crianza en sus lías de más de ocho meses y con un albariño fresco conservado en tanque durante ese mismo tiempo. “El corte de estas dos vinificaciones, en un mayor porcentaje de la cepa chardonnay, nos permitió obtener este vino fresco y persistente en boca, con aroma intenso y complejo, como le gustaba a Cocó”, explica Juan Bouza. 

En cuanto a la filosofía de la empresa, destaca que el objetivo principal “es seguir mejorando la calidad de los vinos, y no tanto aumentar su cantidad. La mayoría de nuestros caldos se agotan dentro del año de puesto a la venta”, matiza. En líneas generales, resume que las producciones de Bodega Bouza “poseen la estructura y color de los vinos del nuevo mundo y la elegancia y frescura de los del viejo mundo; tal vez sea porque a ambos nos influencia el mismo mar”.

Y, finalmente, sobre los premios y distinciones acumulados en los últimos años, reconoce que “uno de los que hemos sentido como más importantes en nuestra carrera es la gran medalla de oro obtenida en el concurso tempranillos al mundo, máxima distinción que otorga este importante concurso organizado por la asociación de enólogos españoles”.

 

  

 

 

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