Empresaria del sector lácteo en el departamento de Colonia

Granja Pocha Colonial triunfa en Uruguay con un modelo de negocio inspirado en el origen gallego de sus fundadores

En Juan Lacaze, en el departamento uruguayo de Colonia, se asienta la denominada cuenca lechera del Río de la Plata. Y en ella, una de las empresas más ligada a la calidad de sus productos tiene origen gallego y se inspira en las plantas lácteas más tradicionales de Galicia. Granja Pocha Colonial es el proyecto empresarial de la emprendedora Susy Dolores Trigo Antelo, hija de emigrantes gallegos procedentes de la parroquia de San Martiño de Oca, que pertenece al municipio de Coristanco, en la comarca coruñesa de Bergantiños. Junto a su esposo, Edgardo Villanueva, y a sus dos hijos, gestiona una industria que procesa más de 25 millones de litros de leche al año y que elabora quesos, dulce de leche, yogur, helados, bebidas, cremas y pastelería industrial. La facturación supera los 15 millones de euros y la planta genera más de 150 empleos. Con una gran consolidación en el mercado uruguayo y con una creciente actividad exportadora, las instalaciones de Granja Pocha Colonial fueron remodeladas en 2013 y ya han necesitado una nueva ampliación en 2017, tras invertir 1,8 millones de euros. El complejo ha incorporado otros 3.000 metros cuadrados de superficie, lo que ha permitido elevar la capacidad de procesado de leche a 200.000 litros por día.

Texto: Javier de Francisco ©

Uno de los grandes referentes de calidad, tradición e innovación en el sector lácteo y derivados en Uruguay es una industria de clara inspiración gallega. Las praderías y el entorno empresarial de Juan Lacaze, en el departamento de Colonia y en la zona más fértil de Uruguay, la Suiza de Latinoamérica, son muy evocadores de las comarcas gallegas que lideran la producción de leche. Allí, en la cuenca lechera del Río de la Plata y al lado de la Ruta 54 (a la entrada de la ciudad de Juan Lacaze), nació hace 36 años la empresa familiar Granja Pocha, que comercializa sus productos bajo la marca Colonial.

 

En esta región de grandes praderías, que es un histórico asentamiento de emigrantes procedentes de Galicia y de otras zonas del norte de España, se concentra la mayor parte de la producción de leche y derivados lácteos del país. El proyecto empresarial surgió casualmente, cuando los propietarios -el matrimonio formado por Susy Trigo y por Edgardo Villanueva- buscaban una salida laboral como emprendedores después de concluir sus estudios universitarios.

Edgardo Villanueva

Él es ingeniero químico y su esposa química farmacéutica. La fundadora de la empresa es hija de gallegos. Sus padres emigraron a Uruguay desde la parroquia de San Martiño de Oca (Coristanco, A Coruña). Al igual que otras muchas familias de la zona, pusieron rumbo a Montevideo en busca de una vida mejor y de un futuro mucho más esperanzador que el que existía en Galicia y en España en la época de postguerra. En una visita de trabajo a una granja que producía dulce de leche, Susy Trigo y Edgardo Villanueva vieron la oportunidad de negocio y así fundaron su propia empresa, como ellos mismos relatan “con una vieja caldera, una gran vasija de metal y un único trabajador”. Tres décadas después, Granja Pocha destaca entre las lácteas uruguayas de tamaño medio, genera 150 empleos directos, factura más de 15 millones de euros y procesa una media diaria de 70.000 litros de leche (25,5 millones al año). Con una excelente imagen de marca en Uruguay, ha necesitado dos importantes ampliaciones de instalaciones en los últimos cuatro años. La primera tuvo lugar en 2013 y la más reciente a mediados de 2017, cuando añadió otros 3.000 metros cuadrados de superficie industrial a la planta de origen. Esta segunda inversión, que ha rondado los 2 millones de dólares, ha permitido ampliar la capacidad de procesado hasta 200.000 litros al día. Este incremento de capacidad garantiza el crecimiento de la producción durante un largo período de tiempo y facilitará la entrada en nuevos segmentos de mercado. Con todo, Edgardo Villanueva, cofundador y director gerente de la empresa, en declaraciones a Galiciaexterior.com precisa que “nosotros estamos en el tramo intermedio de las lácteas del departamento de Colonia, en donde hay grandes cooperativas que procesan de tres a cuatro millones de litros diarios. En nuestro caso no competimos en volúmenes, sino en calidad, ya que siempre tratamos de buscar diferenciación en toda la oferta”, asegura.

Dulce de leche y mucho más

Desde una producción inicial limitada al dulce de leche, el catálogo de productos de la empresa crece cada año como resultado de la innovación. Hoy la división de quesería genera la mitad de las ventas totales y otro 15% corresponde a leche pasteurizada, manteca, yogur, cremas, bebidas lácteas y quince variedades de pastelería industrial. El dulce de leche aún representa actualmente el 35% de la facturación.

 

Toda la materia prima procede de productores de la zona con los que el grupo mantiene acuerdos comerciales y una larga relación de proveedores. En primavera, la época de mayor obtención de leche, la planta de procesado llega a recibir más de 90.000 litros diarios. La zona sur de Colonia, dotada de suelos muy fértiles, genera la quinta parte de toda la producción láctea de Uruguay. Desde 2004, la actividad de la planta industrial ubicada se complementa con una oficina comercial situada en Montevideo, para coordinar la distribución en la capital y en otros departamentos y países.

Con una moderna imagen de marca, una nueva identidad corporativa y un renovado diseño de packaging, Colonial ha logrado un buen posicionamiento en el mercado interno y es una de las firmas más reconocidas de Uruguay, en donde ha popularizado su eslogan “Alimenta tu vida”. Las exportaciones, que llegaron a representar la cuarta parte de las ventas de la empresa, se limitan en la actualidad al 5%. La estrategia comercial ha vuelto a dar prioridad al mercado nacional, porque “ahora mismo resulta más atractivo vender aquí que fuera por la buena situación de la economía uruguaya, por los precios, por los costes logísticos y por las facilidades para distribuir.

 

A Europa ya ni nos planteamos exportar, por las restricciones que la Unión Europea impone a las producciones extracomunitarias en este sector, aunque también existen trabas y restricciones en otros lugares”, explica Edgardo Villanueva. Las ventas al exterior son en su gran mayoría quesos y dulce de leche con destino a Corea, Taiwán, Rusia y a mercados más próximos como México, Estados Unidos, Chile y Perú.

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