Propietario y chef del Restaurante Casa Galicia, que fundó en el año 1977 en pleno Quartier Latin de la ciudad

Su emblemático local de Montreal es un referente de la gastronomía gallega y española en Norteamérica

Hasta los diez años vivió a orillas del Atlántico, en su parroquia natal de Canido (municipio de Vigo) y a esa edad puso rumbo hacia otras latitudes del mismo océano, en Canadá. En Montreal tiene un poco más lejos que en Canido las aguas atlánticas, pero no los buenos “frutos” del mar, a los que se dedica en la parte gastronómica desde hace 40 años. En 1977, cuando Montreal aún vivía la resaca de sus Juegos Olímpicos (la XXI Olimpiada se celebró en 1976), el vigués Lorenzo Oliveira y su esposa, María da Silva, originaria de Ponte de Lima (Portugal), abrieron en pleno Quartier Latin (Barrio Latino) de la ciudad, en la calle Saint Denis, el Restaurante Casa Galicia. Cuatro décadas después, este emblemático local continúa en el mismo lugar y sigue siendo uno de los grandes referentes de la cocina gallega y española en Norteamérica. Dispone de dos plantas, tiene capacidad para 120 personas y los fines de semana mantiene su cita con los espectáculos de flamenco. En su carta no faltan platos tan característicos como el pulpo a la gallega, las vieiras, las almejas a la marinera o la parrillada de mariscos, ni tampoco buenos vinos Albariño y Valdeorras. El 80% de su clientela son canadienses y el 20% restante turistas estadounidenses y europeos.

Texto: Javier de Francisco ©

El Restaurante Casa Galicia recrea la ambientación, el colorido, los olores y los sabores de la comunidad gallega y de España, en pleno corazón de Montreal. Lleva 39 años abierto en una de las zonas de obligada parada para los turistas que visitan la segunda ciudad más habitada de Canadá y la capital de la provincia de Québec. Está ubicado en la calle Saint Denis, dentro del Quartier Latin y a un paso del Centre Ville, del Vieux Montreal y del Quartier des Spectacles. “Mantenemos la misma ubicación de siempre y nos encontramos en la gran zona comercial y turística del centro de la ciudad”, detalla Lorenzo Oliveira.

Su llegada a Canadá tuvo lugar en 1964, cuando solo tenía diez años de edad. Del acontecimiento y de la decisión familiar que cambiaron su vida recuerda que “mi padre ya se encontraba en el país desde hacía unos años y pudo reclamarnos al resto de la familia para poder seguir viviendo juntos. Él se dedicó al trabajo en la construcción y yo siempre trabajé en la hostelería”, relata.

A los 23 años ya se convirtió en empresario del sector, cuando tomó la determinación, en compañía de su esposa, de abrir el afamado restaurante Casa Galicia: “Ofrecemos una mezcla de cocina gallega, española y portuguesa, que tiene muy buena acogida entre los canadienses y también entre los turistas norteamericanos y europeos”. Por logística, precios y aranceles, no puede disponer de los mariscos y pescados de Galicia, pero asegura que “la materia prima local es igualmente de muy buena calidad. Canadá tiene muy buen marisco, procedente de las aguas frías del Atlántico Norte. Aquí solo no hay percebes”, bromea.

Lorenzo y María combinan la gerencia con las esforzadas tareas de chefs. Ellos mismos se encargan de cocinar los platos de su extensa carta, en la que no faltan el pulpo a la gallega, el bacalao a la portuguesa, las sardinas a la plancha, la parrillada de mariscos, las vieiras y las almejas a la marinera, pero también la paella valenciana o el gazpacho andaluz, entre otras muchas propuestas culinarias. Otra fortaleza del local es su carta de vinos, formada por más de 120 marcas de primer nivel, con precios que oscilan entre los 30 dólares y los 1.000 dólares que cuesta la botella de los Vega Sicilia de las añadas de 1981 y 1986.

La representación de las denominaciones de origen gallegas recae en varios albariño y en el mencía valdeorrés Pagos del Galir 2010. También hay selecta presencia portuguesa, con caldos de las regiones del Douro y Alentejo. El propietario de Casa Galicia de Montreal reconoce que “me gustaría tener más vinos gallegos y otros productos de Galicia, pero hacemos pequeñas importaciones y eso limita que podamos tener más variedad”, explica.

El 80% de la clientela son canadienses y el 20% restante son turistas estadounidenses y europeos: “A los norteamericanos en general les gusta mucho la cocina española y también los platos gallegos, como el pulpo y los pescados y mariscos. Lo que no abunda en nuestro restaurante es la clientela gallega, que se reúne en el Centro Gallego de Montreal”, señala Lorenzo Oliveira.

Su restaurante tiene dos plantas, cada una de ellas con capacidad para unos 60 comensales. Toda la decoración es típicamente española. “No somos un local moderno, sino muy tradicional, como corresponde a los casi 40 años que llevamos abiertos”, apunta el propietario vigués. Casa Galicia abre los siete días de la semana a partir de las cinco de la tarde (hora local) y los fines de semana sigue fiel a su cita con la organización de espectáculos de flamenco. Son muy características sus fiestas en las fechas más señaladas del año. Por un precio inferior a 40 dólares, ofrece menús completos y el disfrute de los espectáculos. Para banquetes, celebraciones y grandes comidas de grupo cuenta con el apoyo de seis camareros.

A pesar de su temprana emigración a Canadá y del paso del tiempo, Lorenzo Oliveira y su familia mantienen el contacto con Galicia y con la Región Norte de Portugal, aunque no pueden viajar a la Península Ibérica con la frecuencia deseada: “La última vez que estuve en Galicia fue en el año 2010. Como marché de pequeño, perdí mucho contacto con los familiares y con los amigos de la infancia. Aún tengo primos en Canido, pero por esos motivos ya no hay una relación tan grande. Cuando vamos a Galicia aprovechamos para viajar también por Portugal, sobre todo por la zona norte del país”.

 

  

 

 

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