Empresario del sector audiovisual en México y Estados Unidos, fundador de Vasallo TV Group, presidente y CEO de América CV Network y mayor propietario de cine mexicano, con los derechos de exhibición de más de 6.000 películas.

“Tengo la ilusión de poder invertir y emprender en Galicia, aunque el sector audiovisual gallego está muy limitado”

Se define más empresario que creativo y vincula su éxito profesional a la empatía y a saber captar en cada momento los gustos del público, primero en el teatro, después en el cine y ahora en la televisión. El calificativo de emprendedor no hace justicia con Carlos Vasallo Tomé, empresario de origen gallego (Cesuras, A Coruña) y magnate del audiovisual en México y en el mercado latino de Estados Unidos. A los 18 años ya dirigía y producía teatro, a los 21 era propietario de tres teatros en Madrid, a los 26 comenzó a producir cine, antes de los 30 ya había cosechado el éxito por la coproducción de películas como Manaos y Las mujeres de Jeremías. En los años 80 y 90 dio el salto a la distribución con el control de la sociedad Películas Nacionales, la mayor distribuidora mexicana, de la que dependía el 55% del mercado nacional, dominio que también se extendía a la exhibición de cine norteamericano, mediante acuerdos de licencia con Disney y Warners. En 1982 fundó su propia compañía de distribución en Los Angeles, con delegaciones en las grandes urbes del país. Sus empresas llegaron a introducir, en México y en Estados Unidos, más de 5.000 películas dentro del entonces pujante sector del vídeo.

A principios de los noventa, y tras un importante paréntesis, retomó sus inversiones en España al impulsar en sociedad con Enrique Cerezo, actual presidente del Atlético de Madrid, la productora Atrium, con la que llegó a rodar 36 películas muy representativas de la filmoteca nacional (Intruso, El amante bilingüe, Cómo ser mujer y no morir en el intento, Tirano Banderas...).

Desde hace décadas es el mayor propietario de derechos en la gran industria del cine mexicano. Posee más de 3.000 de las 6.500 películas producidas en México entre los años 1930 y 2010. Su librería cuenta con Santa, la primera película sonora filmada en Latinoamérica. En la lista de los mayores propietarios de cine mexicano le siguen, a gran distancia, el multimillonario Carlos Slim, Televisa y el canal Azteca.

Como suministrador de contenidos para televisiones, dispone de los canales Cine Nostalgia y Cine Estelar, el primero en blanco y negro con 2.300 películas listadas, y el segundo con más de 2.000 títulos incorporados. En Estados Unidos, ambos canales superan los 2,5 millones de usuarios.

Hasta hace dos años, su grupo empresarial contaba con otra línea de negocio tradicional, la exhibición de cine. Con Cines Lumière, que vendió en 2013, repartía 260 salas de cine por México, con una cuota de mercado del 7%.

A comienzos de año, Carlos Vasallo fue nombrado presidente y CEO de América CV Network, la compañía propietaria de los canales América TeVé y TeVeo, de gran difusión entre las comunidades hispanas de Estados Unidos, especialmente entre la de origen cubano. Vasallo TV Group, la empresa matriz de Carlos Vasallo, comparte accionariado en América CV Network con el empresario Alejandro Burillo Azcárraga -presidente del grupo Pegaso- y con Mediaset. En esta nueva etapa, los canales de América CV están llamados a convertirse en líderes de la información política entre los estadounidenses de habla hispana. Entre los logros de Carlos Vasallo en el audiovisual mexicano también destacan los de haber sido el mayor proveedor de Televisa y de la plataforma de cable PCTV, con más de 4 millones de suscriptores.

En la entrevista concedida a Ourensemigrante, en una distendida conversación que se prolongó durante casi una hora, en medio de una jornada de reuniones en Madrid, Carlos Vasallo rememora su vinculación familiar con Galicia, sus primeros años en la casa familiar de Trasanquelos (Oza-Cesuras), sus inicios en el teatro, su salto al cine, su día a día gestionando 60 sociedades, sus proyectos actuales como empresario de la televisión en México y Estados Unidos, y también su sueño nostálgico de invertir algún día en Galicia.

Texto: Javier de Francisco © 

 

Usted nació en Valencia, pero su origen familiar está muy ligado a Galicia. ¿De qué zona de la provincia de A Coruña es su familia materna?

Mi madre era de Teixeiro y nuestra casa familiar está en Trasanquelos, Cesuras, que saltó a la fama como el primer ayuntamiento en fusionarse, en coalición con Oza dos Ríos, cuando hablaron de las duplicidades de municipios. A mi padre lo trasladaron a Valencia y por eso mi hermano Javier y yo nacimos en esa ciudad. Mi padre era director de periódicos. Fue director de La Solidaridad y El Jornada, en Valencia, pero regresando siempre o teniendo la casa familiar en Trasanquelos, de donde realmente nos consideramos todos los hermanos, que somos ocho.

 

¿En qué medios de comunicación de la época trabajó su padre?

Fue director general de la prensa del Movimiento; era periodista, originario de Zamora. Era hijo de un sargento de la Guardia Civil, sargento trompeta tengo entendido, porque no lo conocí. Me pasó al revés que a Zapatero, que conoció a su abuelo. Yo al mío nunca llegué a conocerlo; fue de los primeros que desgraciadamente fenecieron en el campo de batalla, en el frente del Ebro. Mi abuela quedó viuda con tres hijos. Mi padre era el mayor y le ofrecieron una carrera. Lo llevaron al frente con 17 años, pero mi abuela lo rescató por ser huérfano, hijo de soldado fallecido en la guerra, y por lo tanto al ser el primogénito pudo recuperarlo. Entró a estudiar redactor jefe, y de ahí se fue muy joven, con 18 años, a La Coruña, en donde ejerció como redactor jefe de La Voz de Galicia. Y en La Coruña fue donde conoció a mi madre. Yo jamás tuve conciencia de tener casa familiar en otro lugar por el origen de mi padre; ni siquiera en Zamora. Todo se limitó a la casa familiar de los Tomé, que es la de la familia de mi madre. Y siempre nos hemos considerado a todas luces gallegos, porque es el único sitio en donde tenemos las raíces. De hecho en Trasanquelos, en donde está enterrada mi madre soy un afortunado propietario de montes y montañas. Ahí están mis raíces, en el pueblecito lechero de mi bisabuelo, en donde se fabricaba la leche que se expedía en La Coruña.

 

Y además, su apellido materno, Tomé, es muy característico de esa zona de A Coruña...

Sí, así es. Luego por parte de mi padre tengo Alonso, apellido judío, y por parte materna Cruceiro y Ferreiro, así que tengo colección de apellidos gallegos. El nombre de mi padre era Jesús Vasallo Ramos, que fue un periodista muy reconocido en su momento. Fue dirigiendo periódicos por toda España y ahí fuimos naciendo los ocho hijos en distintos destinos, hasta que consiguió llegar a Valladolid. Tengo entendido que en aquel momento ya le ofrecían venir a Madrid; estamos hablando del año 1955 ó 1956, cuando yo era muy chiquito. Pero él, curiosamente, en lugar de preferir ir a Madrid, donde ya le ofrecían ser una figura importante de la única cadena que existía, la Cadena del Movimiento, prefirió el destino de Valladolid. Franco nacionalizó todos los periódicos, menos el ABC, que era monárquico, La Vanguardia, que también era monárquico, y menos otros pocos diarios, entre ellos La Voz de Galicia, que lo dejó libre posiblemente porque él era de Ferrol. Todos los demás pasaron a formar parte de la Cadena del Movimiento, en la que mi padre llegó a ser el gran jefe técnico, aunque siempre había un político arriba o a su lado, como Utrera Molina, el padre de la mujer de Gallardón, o como Alejandro Fernández Sordo y distinguidos miembros de la política del país de la época. Y esa es la historia. En lugar de Madrid, mi padre escogió ir a Valladolid porque su ilusión era ser director del diario Libertad, que era el auténtico “orden” del Movimiento. De esa ciudad era Onésimo Redondo, el fundador de La Falange. Así que mi padre fue director del periódico importante de La Falange Española, cuando tenía a Miguel Delibes con él, curiosamente, que dirigía la Hoja del Lunes. Y esa es la historia.

 

Carlos Vasallo

 

¿Su padre también llegó a emigrar o fue usted el primero en hacerlo en la familia?

No, que va, él toda la vida permaneció en España, al igual que mis hermanos, que son muchos. Ellos fueron universitarios y son gente muy preparada. Uno acaba de jubilarse y le han dado hace muy poco la vieira de honor como presidente de Walt Disney en España. Otro es Ignacio Vasallo, que fue muchos años director del Inprotur (actualmente Turespaña). Otro trabajó en IBM y está jubilado. Jorge es el actual presidente de inversiones del Arcano Group, un banco de inversiones muy importante. Y en mitad de estos cinco grandes, digamos, estoy yo, que soy atípico, porque a los 14 años me fui de casa. Tengo 65 y llevo 51 años trabajando en el mundo del espectáculo, que se dice rápido. A veces hasta yo mismo me asusto.

 

Antes de establecerse en México, hizo carrera en Madrid. ¿Cómo pasó tan joven de ser actor a director y productor?

Como le decía, a los 14 años me fui de casa y empecé desde muy joven a dirigir y producir teatro. Con 20 ó 21 años ya tenía tres teatros en Madrid. Fui un pequeño niño prodigio. Empecé de actor, después fui director, pero inmediatamente di el salto a director de teatro y productor. Siempre me gustó el tema de controlar. Empecé con una compañía que era la que controlaba el teatro en aquella época en España, que se llamaba Corral de Comedias, de la que fui el fundador. Conseguí ser socio capitalista con 20 años y llegamos a tener siete teatros en Madrid. En 1973, con 22 años, teníamos en el Teatro Eslava de Madrid la obra “Anillos para una Dama”, de Antonio Gala. Yo era el productor, y el director, José Luis Alonso. A su vez yo tenía en el Teatro Arlequín, como director, una obra de José María Bellido. En realidad teníamos varias obras funcionando de esta compañía, y José Luis Alonso, que fue el gran director de la posguerra española, decidió que él no viajaba, porque los aviones eran, como decía un amigo mío: animal que no pinta huella no es seguro. Entonces dijo que no iba, que él no volaba. Por eso tomé la decisión de ir yo de director y viajé a México, donde en el Teatro Hidalgo dirigí y produje para Amparo Rivelles “Anillos para una Dama”. Allí conocí a la que fue mi mujer, Tere Velázquez, una mujer muy guapa y actriz famosa; bueno, en realidad la había conocido antes en España. Así fue cómo empecé a combinar el teatro en México con el teatro en España, hasta que hacia 1976, muy joven, con 26 años y sin haberes familiares, me puse a producir cine. Fue un caso insólito. Con 26 años y siempre buscando el dinero o arriesgando el que había ido consiguiendo con el teatro. Y tuve la suerte de contar con el gusto del público. A los 28 años, ya había producido “Manaos”, una película grande e importante, y también “Las mujeres de Jeremías” y otras películas en coproducción, en varios idiomas. Siempre tuve la suerte de tener una mentalidad profesional. Nunca me planteaba nada en plan experimental. Me decía, aquí hay que hacerlo y listo; se hace y ya está. Estas producciones eran en coproducción entre México y España, y yo siempre combinaba un país con el otro. Durante los años 80 y 90 estuve muchísimo más tiempo en México, porque ahí es donde además de producir mucho cine, me convierto en distribuidor para controlar el producto y me hago el jefe de la más grande distribuidora del país, que se llama Películas Nacionales, con la que controlaba el 55% del mercado total, y además teníamos Disney y Warners fuera de las películas mexicanas. En 1982 decido abrir la misma distribuidora en Estados Unidos, en Los Angeles, y abro oficinas en Houston y en otras muchas ciudades. Además me pongo a producir películas en Estados Unidos. Así, de 1980 a 1990 estuve mucho menos viniendo a España. De 1990 a 1996 vine más porque hice una productora con Enrique Cerezo. Se llamaba Atrium y con ella hicimos 36 películas muy conocidas, con más de 70 nominaciones y 20 premios Goya, por películas como “Intruso”, de Vicente Aranda; “El amante bilingüe”, del propio Aranda; “Cómo ser mujer y no morir en el intento”, “Tirano Banderas”, o tantas otras películas. Pero siempre combinándolo para no dejar el territorio que ya tenía adquirido, que era el de México y Estados Unidos de habla española. La realidad es que siempre he sido un buen productor de cine, porque he conocido el gusto del público, pero la vida me ha ido enseñando que siempre he sido mejor empresario o mejor entrepeneur. He sido una mezcla rara de una persona que ha hecho mucha producción, que ha dirigido mucho y que ha escrito mucho, pero que su habilidad principal está más en el negocio que en ninguna otra parte.

 

 

Y esa visión empresarial es la que le ha llevado a poseer la mayor filmoteca del cine mexicano. ¿Como propietario de derechos, qué porcentaje controla de esa gran industria?

El cine en América Latina, con 500 millones de personas, solo se hacía en México y un poquito en Argentina. El cine mexicano es el más importante desde su nacimiento, porque fue el segundo país históricamente, después de Francia, ya que uno de los hermanos Lumière emigró a México y empezó a hacer documentales y otras producciones allí. Por eso el cine mexicano empezó muy al principio del siglo XX. Cuando tuvo lugar la Revolución mexicana, en 1913 ya estaban las cámaras instaladas. Mucha gente no sabe que Pancho Villa, en la famosa batalla de Torreón, esperó a que llegasen las cámaras de RKO para que le filmaran. Así que, desde 1930 existen películas del cine mexicano vivas, como por ejemplo la primera película sonora de América Latina, que se llama “Santa”, y que es mía. De aquella época en adelante, vamos a decir desde 1930 hasta 2010, se han producido en México comercialmente, o que existan en el mercado, o que se encuentren los negativos de una manera u otra, alrededor de 6.500 películas. Y a eso habría que añadir unas 600 ó 700 que son de las últimas generaciones. Así pues, digamos que las grandes librerías se componen de unas 6.500 películas de las que se encuentran negativos y materiales, porque hay muchas en las que desgraciadamente se ha perdido el material. De esas 6.500, yo soy propietario de 3.000. Soy el mayor propietario de películas, pero ya no solo mexicanas, sino que también son las que más se venden en Estados Unidos de habla española y en toda Sudamérica. Es decir, el mercado potencial supera los 400 millones de personas. De todo este producto, derivado de tener la distribuidora, pasé a tener la compañía de vídeo de cine mexicano más grande en Estados Unidos y en el propio país. Saqué más de 5.000 películas en ambos mercados. Derivado de eso empecé a comprar numerosos derechos y a financiar mucho para poder tener material, porque el vídeo era una máquina que se comía todo. Estas compañías siempre las montaba en colaboración con un grupo de personas que habían sido grandes productores del cine mexicano, empezando por mi gran amigo Gregorio Vales, que es el gran productor de México. Entonces, a la desaparición de ellos o al heredar sus hijos, empecé a comprar librerías. Y fui comprando vamos a decir que no solamente librerías, sino lo mejor y más granado del cine mexicano. Eso fue a través de la compañía de vídeo. Luego, históricamente yo también he sido exhibidor, porque he tocado todas las ramas, pero acabo de vender mi cadena de cines, hace dos años, Cines Lumière, que eran 260 pantallas, con una cuota de mercado del 7% de México. Añadido a eso, cuando apareció el mundo de la televisión, yo primero era el mayor proveedor de Televisa, y después decidí poner mis propios canales: Cine Nostalgia y Cine Estelar. Uno es un canal en blanco y negro, en el que tengo listadas más de 2.300 películas; además poseo 10.000 horas en blanco y negro donde hago la historia de todo el siglo XX, produzco documentales, repaso la historia, la música y el origen de las películas, que en México es como repasar la historia del propio país, porque va ligada al cine, que es el que tiene la música, las canciones, la revolución... El otro canal es Cine Estelar, que da las películas desde donde acaba el blanco y negro. Ahí tengo incorporadas más de 2.000 películas. Y de mis propias películas tengo derechos hasta dentro de muchos años para otros casi 2.000 títulos. Es decir, en mis canales de cine puedo tener incorporadas cerca de 5.000 películas.

 

¿Y solo con el negocio de los derechos sobre el cine, cuánto facturan anualmente sus empresas?

De eso es de lo único que no hablo. Yo tengo en los canales más de 2,5 millones de suscriptores en Estados Unidos. He sido siempre el mayor proveedor del primer sistema de cable que hay en México, que se llama PCTV, con más de 4 millones de suscriptores. Ahí he tenido otro canal que programaba, que se llamaba Cine Mexicano, y separadamente de eso, luego, poco a poco, di el salto a tener mi propia cadena de televisión en Estados Unidos, VasalloVisión, que desmonté porque no me dieron un canal en Los Ángeles, en una subasta que era clave para mi, para la negociación. Yo siempre he llevado la explotación de películas, que se pueden rentabilizar de muchas maneras. Por ejemplo, yo he sido el mayor proveedor de películas para Telemundo Network desde tiempos inmemoriales. Pero la rentabilidad de una película no se ve por los datos que yo le pueda facilitar, sino por lo que vale. Si usted me pregunta a mí cuánto vale mi librería, le digo que para mi no tiene precio, igual que una colección de arte. Pero es que además todo el dinero lo reinvierto en lanzar más películas y en mejorar la calidad de las antiguas. ¿Cuánto vale la historia de México a través del cine? Es incalculable. En las películas, el valor es el activo, no la explotación. Ésta depende de que, si usted televisa y tiene la posibilidad de explotarlo o de si usted es un empresario. Yo en estos momentos tengo unas instalaciones muy sofisticadas en la ciudad de México, que es en donde elaboro esos canales y tiro la señal al aire. Y ahí estoy pasando todo el cine a HD. Cuando yo empecé a hacer HD pedí presupuestos. Era socio de uno de los laboratorios más grande de películas de México, que, claro, ha desaparecido porque ya lógicamente no se hacen copias y todo es en digital. Por aquel entonces me pedían de 15.000 a 20.000 dólares por digitalizar cada película. Como usted comprenderá, para hacer HD de mil películas, además de tener los negativos necesitaba 40 millones. Entonces decidí hacer mis propias instalaciones, donde estoy elaborando los HD y dejando las cintas maravillosas y como nuevas. Pero realmente lo que estoy haciendo es reconstruir la historia de México. El cine mexicano está dividido de la siguiente manera. Para que usted se haga una idea, yo soy la persona con más títulos, y el que me sigue es Carlos Slim, que ha tratado hasta de comprarme y no me he dejado. Tiene unos mil o mil y pico títulos, al igual que Televisa, y después viene Azteca, la otra cadena, que tendrá entre 600 y 700. Es decir, que mis competidores son uno de los hombres más ricos del mundo y la cadena de televisión de habla hispana más importante del mundo. Pero yo soy un gallego duro de pelar. No soy una persona fácil de manejar ni de manipular. Seguro que otros habrían sucumbido a la tentación hace tiempo. Yo lo que hago en el fondo es una mezcla de lo que me gusta y de lo que me da dinero. Como gracias a Dios ya tengo dinero, entonces tengo que reunir mucho lo que me gusta, en el sentido de estos documentales de la historia de México. Por ejemplo, Buñuel fue muy amigo mío. Le he hecho un homenaje de dos horas y si usted quiere el mejor documental de la historia de Buñuel, lo tengo yo dividido en 10 piezas de 12 minutos cada una. Y así puedo decir de otras muchas producciones. A mí esa parte educativa y didáctica, que no sólo me sirve para transmitir lo que he aprendido, me produce mucha satisfacción para traspasar a las generaciones venideras la historia de México en imágenes. En la vida, cuando uno se muere, siempre se dice que le vienen a la cabeza imágenes, como un pequeño tráiler... Bueno, pues yo me dedico todos los días a hacer imágenes, para que la gente no pierda la memoria de lo que ha sido el pasado. Eso tiene un componente de ingresos muy pequeño para mí, con mucho costo monetario, pero tiene un componente didáctico o de querer que las cosas se sepan y no desaparezcan. Yo creo que eso es gracias a locos como yo, y a otras personas, aunque lógicamente el Gobierno es el encargado de hacer estas cosas en México; pero yo soy bastante mejor que el Gobierno para hacerlo. En realidad, no necesito poner documentales en los canales, y eso que tengo más de 2.000, pero lo hago como parte de colaborar y rendir homenaje a los que fueron mis compañeros y mis socios que construyeron la historia de México en imágenes, y que no quiero que desaparezca. Desgraciadamente en España no hay un loco como yo. Hay un nodo, que lo tiene TVE, y muy poquito más. Aquí está Enrique Cerezo, que era mi socio, y que tiene muchas películas, unas 5.000, que parte de ellas eran compartidas conmigo. Pero digamos, él tiene su canal hecho aquí, es propietario de muchas películas, como todas éstas que está pasando TVE, pero no cuenta con este sentido didáctico o de historiador que yo tengo. Son estilos diferentes.

 

Es decir, que usted fue socio del actual presidente del Atlético de Madrid, muy relacionado con la familia Gil...

Es muy gracioso. Yo conocí mucho a Jesús Gil y tengo una opinión magnífica de ese señor que tanta gente denostó y que tras su muerte, porque en España hay que morirse para que hablen bien de uno, comenzó a recibir buenos calificativos. Yo sin embargo, en vida siempre pensé de él que era un hombre inteligentísimo. Y Enrique heredó esta posición en el fútbol, producto de que Miguel Ángel Gil, que le echa un valor tremendo a la vida y que ha comprado a su familia la participación, aprendió de su padre que no le gusta dar la cara, que prefiere estar detrás. Y por eso ha puesto a Cerezo, que es un hombre agradable, simpático y nada agresivo, para que no se hable de Miguel Ángel.

 

Volviendo a sus negocios, ¿qué metas cree que podrá lograr con los canales de América CV Network?

América CV Network son dos canales, uno es América TeVé y el otro se llama TeVeo. Transmitimos en directo desde las 7 de la mañana hasta las 11, y luego desde las 3 de la tarde hasta las 12 de la noche. América TeVé es una situación muy curiosa, porque ha conseguido permanecer o quedarse como la única televisora independiente exitosa, quiero decir que no pertenece a un network, como Telemundo o Univisión, que se hacen de muchas televisoras de distintas partes de Estados Unidos y que individualmente trataron de hacer programación para la zona, para ciudades como Houston, San Francisco, Chicago o Nueva York. Después todas esas emisoras se fueron integrando en estas cadenas; una es Univisión y la otra Telemundo, donde teóricamente las estaciones importantes tienen una parte de programación de noticias locales y el resto es programación a nivel nacional. Son grandes conglomerados. En su día, con Telemundo yo fui con mis películas el mayor proveedor para iniciar esa cadena y gran parte de su éxito inicial, en mi opinión, se debe a mí. Hoy en día es una cadena que pertenece a NBC y ésta a Comcast, que es una compañía que vale 100.000 millones de dólares y con una mecánica global que no tiene nada que ver con una televisión con incentivos para colectivos más reducidos. Eso no pasa con Univisión, cadena que sale desde México, que la transporta desde allí y que gran parte de lo que emite, el 70 o el 80%, es producido en México y está a nivel nacional. La nuestra es una compañía que está a nivel local, que tiene sede en Hialeah, en el sur de Florida, y es la encargada de abastecer y afrontar las necesidades de noticias, intelectuales y de relaciones de la comunidad cubana en Estados Unidos. Esto convierte a la cadena en un caso muy sui generis, porque es una televisora donde hacemos 14 horas diarias de televisión en directo, de las cuales seis horas son noticias. Y curiosamente nuestros rating más altos son durante las noticias. Al principio no entendía muy bien el por qué; luego ya descubrí que el deporte de los cubanos no es el fútbol, ni el béisbol. Es la política. Y eso les ha hecho que dos de los candidatos a presidentes del país, sean cubanos. Mi conclusión después de estudiar este asunto de los cubanos, y yo he vivido toda mi vida rodeado de gallegos, de cubanos y de mexicanos, y siempre he tenido compañeros y socios cubanos en las compañías en las que he estado, es que ellos son son los judíos del Caribe; son como los israelitas. Son capaces, con un país que está apartado en una isla y controlado por los Castro, de convertirlo en un lugar tan famoso como Israel. Y son capaces, igual que los israelitas, de mover influencias en cielo, mar y tierra para que nadie se olvide de su problema. Son realmente unos luchadores. Bueno, pues este canal representa todo eso. Representa esa fuerza de los cubanos y esa energía para que nada desaparezca.

 

 

En América CV Network tiene como socios al grupo Pegaso y a Mediaset. ¿Es una sociedad muy complicada?

Empezó con una sociedad entre Burillo Azcárraga, de la familia de los de Univisión y de Televisa, el grupo Telecinco y un grupo que yo represento, para tratar de hacer una sociedad que se llama Caribevisión y llevar televisión al Caribe a ese segmento. Y eso ha acabado en un grupo, después de siete años, con el control de América TeVé y TeVeo, que emitimos en Miami, en Puerto Rico y en Nueva York. El punto importante de esta compañía es derivado de unos procesos judiciales y el resultado fue que nosotros tomamos el control. Somos tres grupos, el de los mexicanos, el que era original de Mediaset y el mío. Yo soy el propietario de un porcentaje de la sociedad. Se hizo la junta y se me nombró presidente y CEO para controlar el negocio. Esto para mi significa dos cosas. Una es no solo ver lo que tenemos sino ver la proyección de a dónde podemos llegar. Y vamos muy bien. La televisora es, repito, la única independiente y exitosa que queda en el mercado de Estados Unidos; todas las demás han sido absorbidas. Hay una segunda, MegaTV, que también emite cubano desde Miami, y con la que espero podamos hacer algún tipo de sociedad en un plazo muy cercano. Y ésta es la preparación de la televisora fuerte e independiente que tenemos en marcha con dos canales. Mi idea es tener tres canales a mediano plazo. Uno es América TeVé, el otro es más de entretenimiento y un tercero, que se llama TeVeo es más de noticias, con el fin, y esa es mi intención, de llamarle América TeVeo el Canal de las Libertadas, porque hará llegar desde Miami, que se ha convertido en la capital de América Latina, el punto de vista de todos los presidentes, ex presidentes y empresarios de América Latina, y españoles también... Por arriba está CNN, que va a su manera, pero yo creo que lo podemos hacer mejor. Mi intención es, al igual que en Nostalgia, conjugar un punto de vista que es negocio y otro que no lo es, y que en este caso es la política. El objetivo es tratar de que sea la primera televisora que un día pueda entrar en Cuba. Actualmente ya somos los que más ven en Cuba, porque aunque el Gobierno cubano tiene prohibido que haya satélites, salió un estudio el otro día que dice que el 37% de los hogares tiene una antena que recoge la señal desde Miami. Y ahí estamos nosotros con nuestros canales. Somos los más vistos en la isla. Además, los cubanos son tan imaginativos que hacen una cosa que se llama el paquete. Esto es, graban los programas que les gustan y los ponen en un USB, por lo que nosotros tenemos una distribución en Cuba con gente que no tiene nada que ver con la compañía, con más de 100.000 USB que se los pasan de unos a otros para ver la programación. Es una historia muy sorprendente.

 

Ahí está el compromiso al que se refería antes, cuando explicaba su contribución con la historia de México a través del cine. Pero, ¿no le gustaría trasladar también a Galicia ese compromiso, a través de algún proyecto audiovisual o de futuras inversiones?

El compromiso está en no ver solo negocio. En relación a Galicia, no, no. Tengo un amigo, José Manuel Brandariz, que puso una televisión en Galicia, pero allá todo está muy limitado por el mercado. Aquí estamos hablando, en el caso de Miami, de un mercado exponencial de unos 165 millones en publicidad, y el primero es Telemundo, cosa rara porque en el resto del país el primero es Univisión, y el segundo es Univisión, y el tercero somos nosotros. Es una televisora que puede vivir de ese mercado. Nosotros tenemos 300 empleados, cinco foros, 10.000 metros cuadrados de instalaciones, otros 10.000 de parking. O sea, es un alarde de producir y de sentir la televisión, con programas que duran una hora diaria, de lunes a viernes. Tres happy together están hechos por tres de las estrellas que eran hasta muy recientemente de la televisión cubana. Y los empleados, gran parte de los técnicos son los que estaban en Cuba. Vinieron para trabajar con los presentadores. Y es un alarde de cómo lo hacen. Pero potencialmente se dirigen a un público tremendamente fiel. El otro día trajimos a gente que estaba en Costa Rica, y los desplazamos en autobús hasta el canal para reencontrarse con sus familiares. Nosotros los domingos no retransmitimos; repetimos lo de la semana. Y sin embargo, al día siguiente, los lunes  tenemos un rating tremendo. Yo le preguntaba a los ejecutivos cómo se enteró la gente. Yo creo que abriendo la ventana. Teníamos a todo el mundo conectado. Con esto quiero decir que hay un mercado potencial que permite hacer esto. Cuando el mercado es localmente permite recaudar dinero para poder ser autosuficiente. Y en Galicia, a no ser juntando los cuatro mercados provinciales, y queriendo hacer algo para las cuatro provincias, sería francamente complicado. Aunque siempre tengo la ilusión de hacer algo en esa tierra. Yo cuento en broma que mi nombramiento en América TV salió en todos los periódicos de Estados Unidos y de América Latina, pero mis familiares no se enteraron en Trasanquelos hasta que lo recogió un medio gallego. Y entonces, caramba, me llamaron todos. Pero hombre, eres importante. Si no salgo en los medios de Galicia, no soy nadie. Así que voy a tener que hacer algo allí para ser alguien. Uno si no es alguien delante de los suyos, no es nadie en la vida. La mayor parte de las cosas las hay que hacer por orgullo de la familia, de sus raíces y de sus hijos. Y va a haber que hacer algo, porque acabaré teniendo un museo del cine en México, pero en mi tierra nadie sabrá quién soy.

 

¿Pero tiene ya algún proyecto con cierto nivel de madurez?

No, ahora mismo no. Pero estoy procurando, ahora que tengo más madurez personal y mental, el tener un acercamiento mayor a mis raíces. Cuando voy en verano y me quedo ahí, y hablo con mis amigos, o cuando llevo a mi gente conmigo desde Miami, que son varios, y nos juntamos en Galicia, yo creo que todos sentimos una especie de masonería. Con la Orden de la Vieira, empiezo a creer que somos masones. Me gustaría eso, que en el fondo es lo que hizo grande a los gallegos en el extranjero, a través de los centros gallegos, que es practicar esa especie de masonería de ayuda. Yo digo que en el extranjero esos gallegos siempre han estado tremendamente unidos, y eso es lo que los ha hecho tan grandes. Lo que pasa es que desgraciadamente lo que uno es capaz de hacer fuera, a veces no es capaz de hacerlo dentro. Hace nada cené con un señor que no tiene nada que ver, que vive en Chiuaua y es allí muy adinerado, en una zona del país rocosa, montañosa. Está casado con una mujer descendiente del indio Jerónimo, ni más ni menos. Y curiosamente le pregunté por su abuelo y me dijo que él era gallego. ¿Y a dónde fue? A poner un hotel en la sierra. ¿Pero cómo un gallego se fue a poner un hotel a la sierra de Chiuaua, el sitio más inhóspito del mundo? Pues no lo sé, me dijo, pero lo hizo. Quiero decir, los gallegos en el extranjero son tremendamente solidarios.

 

 

¿Aunque tal vez nos falte el lobby al que se refería usted con los cubanos, y que llegó a haber en su momento en determinados destinos de la emigración?

Pero si los cubanos somos nosotros. Yo cuando voy a alguna convención de éstas y veo diez cubanos fuera de un restaurante fumando sus puros, yo los observo y son todos como mis tíos. El pelo blanco, el culo grande. Estos son igualitos que yo, que no son como el resto de los españoles. Yo en 1986, en el Mundial de México, en el primer partido que jugamos contra Gales, para el que vendí 10.000 camisetas de la Roja, comprobé que los que eran como yo eran otros. Pregunté y eran los de País de Gales, que eran igualitos a mi. Pelo blanco, grandotes, yo mido casi 1,90, y eran parecidos. Y qué es lo que pasa. Que los gallegos de la zona del mar somos diferentes al resto de los españoles. Mis primos de Galicia son todos rubios, de ojos claros y grandotes. Se rompe mucho la idea del pequeñito.

 

Para finalizar, me queda la curiosidad del número de empleos que generan sus empresas...

En América TeVé son unos 300 empleados, y en los otros canales de televisión, del orden de 150. También tengo cuatro casinos en la Riviera Maya, para ir en los ratos perdidos, y en ellos tengo otros 150 empleados. Es decir, tendré que alimentar todas las semanas, de manera directa, a unos 600 empleados, y de manera indirecta otros 400. Pero consigo dormir bien. He sido empresario desde muy joven y siempre he tenido sentido de la responsabilidad; veo esto muy claro y nunca me ha producido angustia el saber que hay que ser responsable con la gente.

 

¿Y cómo es la estructura de su grupo empresarial? ¿Cuál es la matriz y cuántas sociedades lo forman?

Lo manejo todo. La única que adjunta a las compañías es Vasallovisión, que es el holding. Tengo todo dividido. Manejo en total 60 compañías.

 

¿Su residencia principal está en México o en Estados Unidos?

Yo estoy mezclado. Paso varios meses al año en diferentes ciudades. A efectos legales soy español residente en México. Tengo una anécdota referente al pasaporte, a pesar de que muchas veces me lo pidieron. Siempre recuerdo la anécdota de Buñuel. Ellos eran apátridas, no tenían pasaporte, vinieron de la República y Buñuel viajaba como apátrida con un documento. Un día el que era secretario de gobernación, y más tarde presidente (de 1970 a 1976), Luis Echeverría, les reunió a todos los españoles del exilio y les dijo: A ustedes no les da vergüenza, este país les ha dado todo y ustedes cómo no le corresponden y se hacen mexicanos. Entonces se fue a Buñuel y le dijo: Y usted don Luis, usted en concreto, una gloria nacional, nos tiene olvidados cuando aquí le admiramos todos. ¿Usted qué dice? Y le pregunté a Buñuel, ¿y usted qué le respondió don Luis, qué le dijo? Pues que yo me hice mexicano al día siguiente. Entonces yo le agarré y le contesté: Pues le tengo una noticia para usted. Yo le voy a hacer español. ¿Y cómo lo va a conseguir? Haciéndolo. Yo le saqué su pasaporte español a don Luis. Le hice el pasaporte español porque le dije que no viajaría con él si lo hacía con su pasaporte mexicano. Usted conmigo tiene que viajar con pasaporte español, porque usted es una gloria, le dije. Y cuando esté en México usted es de los mexicanos. Pero cuando entre en España queda terminantemente prohibido que entre como mexicano. Tiene que entrar como lo que es, una gloria, don Luis.

  

 

 

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