Sus primeros destinos en la emigración fueron el Reino Unido y Finlandia, hasta que en el año 2000 dio un nuevo giro a su vida. Preside el Centro Gallego de Lima

Tras dos décadas en Finlandia, se estableció en Perú como empresario textil y consultor

La vida profesional y personal de Francisco Prieto Bernárdez siempre ha estado cargada de retos y desafíos. En los años 70 puso rumbo al Reino Unido para trabajar en la hostelería, hasta que los ahorros y una nueva motivación le condujeron hasta Finlandia, en donde se formó como ingeniero de Sistemas e Informática. Tras 23 años en el país nórdico, en el 2000 cruzó el Atlántico para establecerse en Lima y buscar, a orillas del Pacífico, una salida laboral totalmente alejada de las anteriores, esta vez como empresario del sector textil -especializado en la distribución de ropa deportiva- y como consultor de compañías españolas y finlandesas que apuestan por esa región de Latinoamérica.

Texto: Javier de Francisco © 

La influencia marina de su Vilagarcía de Arousa natal y el gen gallego de la emigración han convertido a Francisco Prieto Bernárdez en un trotamundos habituado a los cambios de raíz. Su primer destino en la emigración, en los años setenta, fue todo un clásico: el Reino Unido y la hostelería. Pero a partir de ahí, su trayectoria nunca ha abandonado el guión de la originalidad.

Su segundo destino en la emigración fue Finlandia, en donde residió durante 23 años. Su formación en el propio país como ingeniero de Sistemas e Informática le abrió las puertas de una multinacional de la celulosa especializada en diseño de papel. En ella acumuló méritos y responsabilidades dentro del departamento de ingeniería mecánica, hasta que un cambio en su situación familiar le impulsó a sustituir Escandinavia por el trópico.

Cuando llegó a Lima, en el año 2000, reconoce que “no conocía prácticamente nada del país; ni las oportunidades de negocio que había, ni como funcionaba el mercado local. Y es que nunca se me había ocurrido que terminaría por emigrar allí. Sin embargo, a los pocos meses decidí abrir un comercio de ropa deportiva y accesorios, aprovechando la cercanía de un importante club social que en los meses de verano mueve más de mil alumnos al día”, explica Francisco Prieto.

En la actualidad Confecciones Sprint opera con dos tiendas en la capital peruana. Su primer gran segmento de mercado es el de la ropa para gimnasios y el segundo el de los artículos para la práctica de la natación, como proveedor de referencia del Club Real de Lima y del Banco Central de Reserva (BCR) Club de Trabajadores. Una tercera línea de negocio es la venta de las equipaciones de varios equipos de fútbol sala y vóley.

 

 

Como distribuidor de confianza entre dos de los clubes sociales más prestigiosos de Lima, este empresario gallego está a punto de iniciar un proyecto más ambicioso ligado a la natación. Tiene previsto poner en marcha un servicio integral -desde limpieza hasta control de calidad- para el mantenimiento de las mayores piscinas de la capital peruana.

Actividad de intermediación

Al margen de su empresa dedicada a la distribución de ropa deportiva, Francisco Prieto se dedica a asesorar a empresas españolas interesadas en implantarse en Perú o en realizar operaciones de comercio internacional en este país. Ya ha gestionado la llegada de una empresa de Vilagarcía de Arousa que se dedica a la exportación de vino albariño, de una firma gallega de productos electrógenos y de otra que opera en el segmento de la climatización. Y otros proyectos en fase de desarrollo están relacionados con las actividades medioambientales.

Además, gracias a su conocimiento del idioma y del sector empresarial finlandés también ofrece la intermediación y el asesoramiento a empresas de su anterior destino en la emigración. Recientemente ha participado en el establecimiento de una firma experta en sistemas contra incendios con tecnología de agua nebulizada.

 

 

Francisco Prieto resalta que la crisis ha empujado a muchos gallegos a tantear el mercado peruano: “Desde Galicia y desde otras zonas de España sigue llegando gente, pero la mayoría de ellos regresan enseguida porque este país es muy difícil. Aquí hay muchas personas con intenciones no muy lícitas y el desconocimiento puede hacer que quienes buscan una oportunidad laboral y profesional acaben siendo víctimas de la picaresca”.

Aún así, afirma que en los últimos años se multiplicó el número de españoles que viven en Perú, por el empuje de la economía y por el vínculo de la lengua y de la cultura: “Se ha notado un aumento continuo de españoles desde hace unos seis o siete años, aunque el nivel de vida no sea equiparable al de Europa. En la sociedad peruana se nota que hay una élite con gran poder adquisitivo y dispuesta a tirar del consumo. En los últimos años, incluso han regresado al país los descendientes del colectivo de marineros de Malpica que dominó la industria pesquera peruana durante mucho tiempo”, relata el propietario de Confecciones Sprint y presidente del Centro Gallego de Lima, cargo que le permite conocer y ayudar a docenas de compatriotas que buscan su primer empleo o su primera incursión empresarial en una de las economías de mayor crecimiento en Latinoamérica y en el mundo.