Propietario de los restaurantes El Palenque, de Montevideo y Punta del Este, y de los hoteles Don Boutique Hotel y próximamente del cinco estrellas El Palenque

Grupo Portela invierte 10,5 millones de euros en un hotel de lujo en Punta del Este, con suministros desde Galicia

A punto de cumplir 60 años en el país, el empresario gallego Emilio González Portela prepara su inauguración más esperada. El proyecto de su vida comenzó a tomar cuerpo hace cuatro años, con el inicio de las obras del hotel más vanguardista y atrevido de Uruguay, y después de algunos contratiempos con la financiación vive ya su particular cuenta atrás. Tanto que el empresario originario de Tomiño (Pontevedra) desea hacer coincidir su cumpleaños, a comienzos de diciembre, con el estreno del majestuoso cinco estrellas El Palenque, ubicado en Punta del Este (en la Avenida Roosevelt, el boulevard que atraviesa el Balneario). Tendrá 64 habitaciones, apartamentos de 40 a 100 metros cuadrados de superficie y en la planta superior suites de 100 metros cuadrados con piscina privada. El establecimiento recibe el nombre de los dos prestigiosos restaurantes que posee el grupo familiar Portela, el más veterano en Montevideo y el más reciente (aunque ya con 15 años de recorrido) en Punta del Este, a muy pocos metros del nuevo hotel en construcción. Además, Emilio Portela abrió en 2011 el único hotel art déco náutico de la capital uruguaya, tras restaurar un edificio de tres plantas en el Mercado del Puerto. Su grupo de empresas factura 6 millones de dólares al año. A partir de 2018, con la aportación del Hotel El Palenque espera aproximarse a los 10 millones. Actualmente, la plantilla conjunta de los tres negocios en funcionamiento es de 105 trabajadores, a los que se unirán 50 más a finales de año cuando abra sus puertas el nuevo buque insignia del grupo Portela.

Texto: Javier de Francisco ©

 

Empresario del sector del transporte y la logística, con especialización en expediciones entre Estados Unidos y Galicia

ESPA Cargo transporta más de cien coches americanos al año, muchos con destino a Galicia y entrada desde el Puerto de Vigo

La compañía internacional de transporte ESPA Cargo tiene su sede en Oceanside, al este de la ciudad de Nueva York, en Long Island, cerca de uno de los destinos más populares para los residentes de la Gran Manzana, el arenal de Jones Beach. La empresa fue fundada en 1994 por José Carlos Fernández y por su esposa María José Fernández, originarios de los municipios pontevedreses de Tomiño y A Estrada, respectivamente. La familia de María José emigró a Nueva York en 1984 desde Liñares (A Estrada) y la de José Carlos en 1977 desde Taborda (Tomiño), aunque su padre -cocinero del restaurante Rincón de España, en Manhattan, durante 40 años- ya se había establecido previamente en el país, en 1966. La familia Fernández es un referente dentro de la gastronomía y de la restauración neoyorquina con raíces españolas. Rosendo Fernández, hermano del fundador de ESPA Cargo, es el propietario del Café Español, el mítico local de Greenwich Village fundado en 1976.

María José y José Carlos detectaron la oportunidad de poner en marcha su propio negocio de logística y de crear una conexión directa entre Estados Unidos y Galicia cuando ambos trabajaban como empleados de Iberia en el aeropuerto JFK de Nueva York. Después de su paso por la aerolínea española, el empresario originario de Tomiño trabajó durante dos años en el departamento de carga de la compañía aérea chilena Ladeco. Desde los inicios, el proyecto empresarial y el plan de negocio de ESPA Cargo estuvo basado en la experiencia previa y en el background de sus dos impulsores.

Con 23 años de trayectoria, la empresa familiar ha logrado una fuerte especialización. Entre sus clientes destacan entidades de la talla del Museo del Prado y del Reina Sofía, que confían en la profesionalidad de la compañía de origen gallego a la hora de transportar valiosas colecciones y exposiciones, entre ellas obras de Picasso y de Miró.

También son muy frecuentes las expediciones de coches americanos y motos de colección con destino a España y a otros mercados europeos, así como vehículos modernos (desde los monovolúmenes más demandados de Chrysler hasta el casi indestructible Hummer), repuestos de automoción y antigüedades.

En los primeros años de actividad, el negocio de la empresa giraba en torno a paquetes y pequeños útiles que los emigrantes gallegos establecidos en Estados Unidos, especialmente en el área de Nueva York, llevaban a Galicia durante sus vacaciones de verano o de Navidad. En la actualidad ESPA Cargo gestiona el envío de dos contenedores mensuales de 40 pies desde Nueva York hasta el puerto de Vigo. La mercancía más habitual está formada por coches, motos, repuestos, utillaje, productos de alimentación, mudanzas internacionales e incluso por maquinaria agrícola, tractores y equipos industriales para el pintado de carreteras.

Desde su centro logístico de Oceanside ofrece el servicio “puerta a puerta” a cualquier destino de España y de Chile. En carga aérea dispone de soluciones integrales para enlazar con todos los mercados de Europa o de Latinoamérica.

La facturación media de la compañía se sitúa en 3,5 millones de dólares. Tiene una plantilla formada por 15 trabajadores y dispone de sucursales en Miami y Los Ángeles. Originariamente, su operativa estaba centrada en el transporte aéreo, modalidad que ahora mismo representa menos del 10%, frente a un peso relativo superior al 90% para el transporte marítimo. Para las expediciones nacionales, en el territorio de los Estados Unidos, cuenta con una flota de camiones que recorre de norte a sur la costa este, desde Boston hasta Miami. Su logística incluye rutas diarias con el aeropuerto JFK y con las grandes plataformas portuarias de New York y de New Jersey, los dos puntos de partida de la gran mayoría de los contenedores que envía a Europa y a Latinoamérica.

José Carlos Fernández relata su experiencia profesional en la siguiente entrevista, en la que el lector hallará más detalles sobre la trayectoria y la cualificación de ESPA Cargo:

Texto: Javier de Francisco ©

Físico Médico e investigador en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center

“Tras finalizar una estancia de tres meses en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York, me hicieron una oferta de trabajo que no pude rechazar”

Su proyecto inicial era vivir durante tres meses una estancia de formación en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center, referente mundial en la lucha contra el cáncer, pero su experiencia vital y profesional en Nueva York ya ha superado el año y medio de duración. David Aramburu Núñez reside en Nueva York desde mayo de 2015, a donde llegó a través de un programa de intercambio entre la Sociedad Española de Física Médica (SEFM) y su homóloga estadounidense (AAPM). Tras esa rotación, le surgió un contrato de trabajo “irrechazable”, al lado de prestigiosos expertos de numerosas nacionalidades. El investigador ourensano define su etapa actual como “una gran experiencia y una suerte”, por el hecho de trabajar “en un ambiente con tanta diversidad cultural y de conocimiento”. Su línea de investigación está centrada en la utilización de herramientas diagnosticas como la resonancia magnética o la tomografía por emisión de positrones para adelantar cómo serán los efectos y la respuesta de la radioterapia en cada paciente individual durante el tratamiento de tumores cancerígenos. El reto de David Aramburu es regresar a Galicia para ejercer aquí su especialización. Mientras, detecta importantes carencias en el sector público de España y de Galicia, ya que las Administraciones “no han sabido entender lo importante de la renovación tecnológica en el campo de la Radioterapia y de la Física Médica en general. Es cierto que recientemente en Galicia se ha hecho una gran inversión, necesaria pero no suficiente. Tampoco han sabido entender la importancia que tiene la alta especialización”, matiza. En su reflexión desde Nueva York va más allá y subraya que “cuando las inversiones en Ciencia den votos, España será uno de los mejores países en investigación”. Recuerda que una de las recientes campañas del Memorial Sloan Kettering Cancer Center empleó como lema “More Science. Less Fear” (Más cienca. Menos Miedo). El físico médico ourensano, con raíces familiares en Vilardevós (Ourense) y Ribadeo (Lugo), confía en que “llegará un momento en el que todos los gallegos y gallegas que están fuera, por obligación o no, podrán volver para ejercer sus altas especializaciones, para emprender, para enseñar, para experimentar, para mostrarnos y para que aprendamos lo bueno de los lugares de los que provienen. Todas las lágrimas derramadas tendrán una recompensa, y Galicia y los gallegos tendrán lo que se merecen y por lo que han trabajado tan duro”, asegura.

Texto: Javier de Francisco ©

Empresario del sector agroalimentario, propietario de Hacienda María Luisa y Piensos del Oeste, e impulsor del Circuito Internacional de Panamá

Un grupo empresarial que surgió de la apertura de un supermercado y que hoy combina lechería, explotación ganadera y fábrica de piensos

El fundador de Hacienda María Luisa, en La Chorrera, provincia de Panamá Oeste, emigró desde el municipio ourensano de A Merca en la década de los cincuenta. Desde su llegada al país, Bernardo Corbillón Docampo siempre trabajó en empleos vinculados a la alimentación: fue vendedor de pescado, empleado de una tienda de ultramarinos, carnicero... Y con los primeros ahorros abrió uno de los supermercados pioneros en su provincia de acogida, hasta que a mediados de los ochenta vio materializado el sueño de dedicarse a la ganadería, el oficio por el que sentía pasión desde sus primeros pasos en A Merca, la tierra por excelencia de ganaderos y de tratantes. Así surgió Hacienda María Luisa, que debe el nombre a su esposa panameña. Tras el fallecimiento del fundador, hace ocho años, sus hijos continúan al frente del grupo empresarial, formado por una explotación de porcino, una lechería que alcanza los 5.000 litros semanales de producción y por una fábrica de piensos para alimentación animal. Su hijo Bernardo Corbillón Sánchez combina la gerencia con otra pasión familiar, los deportes del motor. Esa afición vivió su momento estelar el pasado verano, con la inauguración del Circuito Internacional de Panamá, el primer autódromo del país y uno de los más importantes de Centroamérica. La familia Corbillón es la promotora del proyecto y el circuito, de 3,2 kilómetros de longitud, está ubicado en plena Hacienda María Luisa.

Texto: Javier de Francisco ©

Periodista, productor de televisión, director de comunicación en Generación Code, organizador de Galician Cinema & Food Festival en Nueva York y ex presentador de informativos en la Televisión de Galicia

“En Nueva York no importa de dónde seas, importa tu talento; si eres bueno te quedas y si eres malo te vas. El ritmo de la ciudad hace esa selección”

Xaime Arias Rodríguez (Ourense, 1977) ha pasado de ser el rostro amable de los informativos de la Televisión de Galicia a vivir su particular sueño americano como profesional de la información en Nueva York, en donde “si te sabes mover, la demanda es enorme”, asegura. En la Gran Manzana combina las facetas de productor de televisión, organizador del Galician Cinema & Food Festival y director de comunicación de Generación Code, entidad con sedes en Madrid y Nueva York que se ha marcado el reto de transformar y adaptar a los nuevos tiempos el sistema educativo de España y Latinoamérica, introduciendo la programación informática en las aulas y fomentando la educación STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). En Generación Code, Xaime Arias comparte proyecto con prestigiosos directivos y profesionales como Fran García del Pozo, ex gerente de patrocinios a nivel mundial de Telefónica; Belén Amatriain, consejera de Euskaltel y de Evo Bank; y Pedro Moneo, ingeniero nuclear, fundador de Opinno y editor de la versión española de Technology Review. El ex presentador de los informativos de fin de semana de la Televisión de Galicia (ejerció esa tarea entre 2007 y 2013) es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Pontificia de Salamanca y completó su formación en el sector con un Postgrado en Edición Digital Audiovisual en la Universidad de Santiago de Compostela. Su trayectoria incluye desde su paso por la sección de economía de un diario vigués hasta la narración de los partidos del Deportivo de La Coruña para la Radio Galega. Para explicar sus cambios en la profesión, tira de filosofía de vida: “ Siempre hay que salir de la zona de confort y buscar retos, y después de seis años seguidos presentando informativos… ¿qué mayor reto que venir al centro del mundo de la información a empezar casi de cero? Dice la canción que si lo puedes hacer en Nueva York lo puedes hacer en cualquier lado, y es cierto, la exigencia es máxima, pero, si lo consigues, la recompensa también”.

Texto: Javier de Francisco ©

 

Empresario del sector de la fabricación y desarrollo tecnológico de productos para las industrias del petróleo, gas y energías renovables

Imastec produce equipos para grandes compañías energéticas, entre ellas YPF, Petrobas, Total, Chevron y Gas Natural Fenosa, y exporta a cinco países

Sus apellidos sitúan en el País Vasco y en el interior de Galicia el origen familiar del empresario argentino Sergio Echebarrena Rábade. Sus dos ramas familiares emigraron rumbo a la provincia de Buenos Aires a comienzos del siglo pasado desde el municipio guipuzcoano de Alegi (Alegría de Oria) y desde la propia localidad lucense de Rábade. El actual presidente de Capipe, la cámara o asociación de empresas argentinas que son proveedores de la industria del petróleo, del gas y de la energía, es el propietario de Imastec, empresa con recorrido desde 1982 y dedicada a la fabricación de equipos (con diseño propio) y al desarrollo de tecnologías como sistemas de telemetría, de protección catódica y de controladores para el aprovechamiento de energía fotovoltaica y eólica. En la cartera de clientes de esta pyme con sede en la localidad de Caseros, situada al noroeste de la capital, figuran compañías de la talla de YPF, Petrobas, Total, Chevron, Pan American Energy o la española Gas Natural Fenosa. Aunque el contacto con Galicia ya se diluyó en las generaciones anteriores, Sergio Echebarrena nunca ha perdido las raíces gallegas y vascas, hasta el punto de que este mismo verano ha dedicado sus vacaciones a conocer en profundidad los encantos de los municipios de Rábade y Alegi, desde donde emigraron sus abuelos. Su proyecto empresarial se basa en mantener el alto grado de especialización de Imastec, en ampliar posicionamiento en las energías renovables (el Gobierno de Argentina ha diseñado un plan para que las energías limpias representen en 2017 el 8% del consumo total y en 2025 el 20%) y en seguir poniendo el foco en la internacionalización (la empresa exporta con regularidad equipos rectificadores e instrumentos de protección catódica a Chile, Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia).

Texto: Javier de Francisco ©

 

Propietario y chef del Restaurante Casa Galicia, que fundó en el año 1977 en pleno Quartier Latin de la ciudad

Su emblemático local de Montreal es un referente de la gastronomía gallega y española en Norteamérica

Hasta los diez años vivió a orillas del Atlántico, en su parroquia natal de Canido (municipio de Vigo) y a esa edad puso rumbo hacia otras latitudes del mismo océano, en Canadá. En Montreal tiene un poco más lejos que en Canido las aguas atlánticas, pero no los buenos “frutos” del mar, a los que se dedica en la parte gastronómica desde hace 40 años. En 1977, cuando Montreal aún vivía la resaca de sus Juegos Olímpicos (la XXI Olimpiada se celebró en 1976), el vigués Lorenzo Oliveira y su esposa, María da Silva, originaria de Ponte de Lima (Portugal), abrieron en pleno Quartier Latin (Barrio Latino) de la ciudad, en la calle Saint Denis, el Restaurante Casa Galicia. Cuatro décadas después, este emblemático local continúa en el mismo lugar y sigue siendo uno de los grandes referentes de la cocina gallega y española en Norteamérica. Dispone de dos plantas, tiene capacidad para 120 personas y los fines de semana mantiene su cita con los espectáculos de flamenco. En su carta no faltan platos tan característicos como el pulpo a la gallega, las vieiras, las almejas a la marinera o la parrillada de mariscos, ni tampoco buenos vinos Albariño y Valdeorras. El 80% de su clientela son canadienses y el 20% restante turistas estadounidenses y europeos.

Texto: Javier de Francisco ©

 

Profesor de karate, propietario del gimnasio Shindo Ryu de Caracas y cofundador de la Federación Venezolana de Karate

Fue preparador de la Guardia Nacional, Armada y Policía Metropolitana y, a los 75 años, imparte cinco horas diarias a más de 100 alumnos

“Fun de luna de mel a Caracas á casa da miña cuñada e xa me quedei en Venezuela, onde levo 52 anos. Non viñen por necesidade, pero gustoume o país”. Así resume su cambio de vida Guillermo Pérez Álvarez, originario de Grixó (Ramirás) y personaje muy querido por toda la Hermandad Gallega de Venezuela, colectivo en el que se inició como profesor de karate en 1974. Ha sido uno de los seis fundadores de la Federación Venezolana de Karate y su escuela-gimnasio, de la que han salido más de cien cinturones negros y numerosos representantes del país en competiciones internacionales, es un referente tanto en la alta competición como en la práctica más popular de este deporte. El maestro Guillermo Pérez, cinturón negro 7º Dan, fue durante más de 20 años formador de agentes de la Guardia Nacional, de la Policía Metropolitana y de las tropas de la Armada. En la actualidad, a los 75 años de edad, continúa impartiendo cinco horas diarias de clases -de lunes a sábado- en su gimnasio de Chacao, a más de un centenar de alumnos “desde os máis pequeniños, de 4 anos, ata adultos que superan os 70 anos”, resalta con orgullo. Se define como amante de la naturaleza y del deporte, y en su filosofía de vida están muy presentes valores como la perseverancia, la perfección, el respeto y la autoconfianza. En un mundo dominado por el materialismo y el consumo, asegura que “saber vivir é solo para escollidos”. Su estilo en el karate es el denominado Nihon Koden Shindo Ryu (Casa del Camino a Dios), en el que ejerce como director técnico para Venezuela. Desde hace unos años, cambió su residencia en Caracas por una casa de campo en San Antonio de Los Altos, en la que dedica tiempo al cuidado de palomas, loros, tortugas, gallinas... pero en especial de su perra mastín napolitana de casi 80 kilos de peso. El shihan Guillermo vive con cierta inquietud las actuales restricciones de alimentos en Venezuela: “Falta a graxa para o corpo porque hai carencia dalgúns alimentos. Aínda que hai carne e verduras, hai tempo que non podemos facer postres. E ademais, os que traballamos fóra da casa e non podemos estar horas nas colas, temos que pagar polos produtos na revenda cinco ou seis veces máis cos prezos que marca o Goberno”, explica.

Texto: Javier de Francisco ©

Analista de The Bank of New York Mellon

“Aquí no es tan importante tener cuantos más títulos universitarios mejor, sino mostrar en el trabajo qué sabes hacer y hasta dónde puedes llegar”

Tres años de formación en París y en Bruselas, para adquirir bagaje internacional y dominio de idiomas, impulsaron y ampliaron el foco laboral de la ourensana Gema Pérez, que acaba de cumplir un año en su nuevo cargo como analista de operaciones corporativas en la sede central de The Bank of New York Mellon, una de las mayores corporaciones bancarias del mundo, con 232 años de historia. Después de finalizar los estudios de Empresariales, abrió la carrera profesional en su propia ciudad, formando parte de la plantilla de dos líderes sectoriales a nivel local, una empresa de programación y hardware, y un centro médico de referencia. Gema Pérez se anticipó a la fuga de talento que aún arrastran Galicia y España desde el inicio de la crisis, y que se agudizó a partir de 2009. En su caso, vive en el exterior desde el año 2005. Durante su estancia en la capital europea forjó su primera vinculación laboral con la multinacional financiera para la que trabaja actualmente, The Bank of New York Mellon. En Bruselas ejerció durante tres años y medio (hasta diciembre de 2012) como experta en acciones corporativas. Ya en Nueva York, se reincorporó a la propia corporación BNY Mellon en agosto del año pasado, como analista de acciones corporativas, después de otra experiencia financiera -de algo más de un año de duración- en uno de los departamentos técnicos de Bloomberg LP, la compañía estadounidense de software financiero, datos y noticias. De su ciclo profesional en la mayor plaza financiera mundial, destaca el cambio de cultura empresarial en contraposición a Europa, en un país en el que “no parece tan importante tener cuantos más títulos universitarios mejor, como realmente mostrar en el trabajo qué es lo que sabes hacer y hásta donde puedes llegar. Se necesita una cierta preparación académica, por supuesto que sí, pero se requieren resultados”. Gema Pérez matiza que un currículum americano nunca se encabeza con los títulos y méritos académicos, sino con los resultados tangibles conseguidos en el trabajo: “La experiencia laboral no se describe en tareas sino en resultados y ésta siempre encabeza el currículum. Los títulos académicos se ponen a continuación”, aclara. Formar parte de una de las corporaciones de liderazgo le permite vivir, en primera persona, la verdadera dimensión de la operativa financiera mundial: “Trabajar en una empresa que ofrece servicios financieros en numerosos mercados le hace a uno consciente del altísimo volumen de transacciones internacionales que se dan en los mercados accionarios”. Y también le posibilita comprobar la permanente evolución del perfil de trader: “Hoy es mucho más importante tener conocimientos informáticos avanzados de lo que lo era hace tan solo diez años”, comenta.

Texto: Javier de Francisco ©

 

Empresario del sector hotelero y propietario de una ganadería con más de 2.000 reses de vacuno en Tacuarembó

El grupo empresarial que comparte con dos socios tiene en propiedad los hoteles Holiday Inn Montevideo y Klee

Cuando volvió a contraer matrimonio en 2009, en su tarjeta de invitación se podía leer “20 años en España, 50 años en Uruguay”. Hoy el reparto es aún más favorable para su país de acogida: 20 años en España, 57 en Uruguay. El empresario hotelero y agropecuario Julio Ríos Serapio emigró desde O Valoiro (Lobios) en 1959: “Fui el menor que emigró de la familia, a los 20 años de edad”, recuerda. Sus padres, su hermana y su hermano también fiaron sus destinos a la emigración de postguerra. Él trabajó de camarero en los primeros años, hasta que el propietario del bar que atendía le ofreció formar sociedad para adquirir un local de hostelería en Montevideo. Y viendo el recorrido del grupo inversor que crearon, acertó de pleno. Su socio, el también gallego -de Pontevedra- Jaime Araújo, posee hoy una de las cien mayores fortunas del país. Ocupa plaza en una selecta lista en la que su nombre figura al lado de las mayores sagas empresariales de Uruguay, de banqueros, de arquitectos, de abogados, de comerciantes y también de futbolistas tan reconocidos como Edinson Cavani, Marcelo Zalayeta, Luis Suárez, Álvaro Recoba, Diego Forlán o Enzo Francescoli. La sociedad formada por Julio Ríos, Jaime Araújo y por un empresario local, bautizada como Rolyr Sociedad Anónima, es propietaria de dos hoteles en Montevideo, el Holiday Inn (de cuatro estrellas y 136 habitaciones) y el Hotel Klee (de tres estrellas y 60 habitaciones), así como de otro establecimiento hotelero en la turística Punta del Este, el Porto Bari, que tienen arrendado a inversores uruguayos. Además, el ourensano Ríos Serapio posee una hacienda agropecuaria en Tacuarembó -capital del departamento agrícola y ganadero por excelencia-, formada por más de 2.000 reses de ganado bovino.

Texto: Javier de Francisco ©

 La popularidad lograda por Julio Ríos entre la colectividad gallega de Uruguay es probablemente insuperable. Su cercanía, su buen humor, su don de gentes, su animosidad para emprender proyectos y, sobre todo, para organizar actos sociales, le han convertido en uno de los personajes más admirados entre los socios, descendientes y simpatizantes de instituciones como el Centro Gallego y la Asociación de Empresarios Gallegos de Uruguay. Uno de los ejemplos más contundentes fue su boda, a finales de 2009, con la también empresaria agropecuaria -de Tacuarembó- Mariela Zilli. En la fiesta organizada en el propio Centro Gallego de Montevideo se dieron cita más de 500 invitados.

 Julio Ríos emprendió el viaje de la emigración de ultramar en 1959, a la edad de 20 años. Vivió en el país acompañado de sus padres, de una hermana y de un hermano. La familia es originaria de O Valoiro, en el municipio ourensano de Lobios. En cuanto llegó a Montevideo se puso a trabajar en la hostelería, como camarero. Pero enseguida le surgió la oportunidad de dar el paso como empresario. Y acertó en la elección de socios, ya que la sociedad que formó con su patrón, el pontevedrés Jaime Araújo, y con otro camarero del bar en el que trabajaba, perdura a día de hoy y engloba un importante patrimonio en el sector hotelero. Los tres jóvenes se unieron para comprar y transformar el viejo Bar Vaccaro, de Montevideo, en un renovado y cuidado local. Tras este negocio llegaron más, como panaderías y estaciones de servicio, que en muchos casos Julio Ríos adquirió o abrió incorporando como socios a sus propios hermanos.

Mientras, la sociedad de ámbito no familiar, que tiene como razón social Rolyr S.A., continuó creciendo y dio un salto definitivo cuando se introdujo en el sector hotelero. En la actualidad posee el hotel de Montevideo que forma parte de la cadena Holiday Inn, una de las nueve marcas englobadas en el gigante británico IHG (InterContinental Hotels Group), el líder mundial por número de habitaciones, con una oferta global de más de 4.700 hoteles en un centenar de países. El Holiday Inn Montevideo es un cuatro estrellas de 136 habitaciones y siete salones de convenciones. Su actividad genera 70 empleos directos.

 

El segundo hotel en propiedad es el Klee Internacional, situado muy cerca de la Avenida 18 de julio, la arteria principal de la capital uruguaya. Se trata de un tres estrellas con 60 habitaciones, en el que trabajan 22 personas. Los activos de Rolyr S.A. en el sector hotelero se completan además con una participación accionarial en el Hotel Sheraton Montevideo, un lujoso cinco estrellas con 207 habitaciones y 9 suites. Está situado muy cerca de la zona centro, a 200 metros del club de golf y del paseo marítimo. El edificio forma parte del centro comercial Punta Carretas.

 

“Benigno

Empresario del sector del mueble, fundador de Industrias Álvarez

Llegó al país como ebanista y logró ser un referente nacional en la fabricación de mobiliario de alta calidad

La crónica de esfuerzo y de éxito en la emigración del empresario ourensano Benigno Álvarez se inició en el año 1963, cuando confió su vida laboral a Panamá, uno de los destinos de ultramar más repetido entre los residentes en la comarca de Carballiño. Partió desde su localidad, Penedo de Xuvencos, en el municipio de Boborás, hasta el puerto de Barcelona para embarcar hacia su nuevo país. Sus primeros empleos ya estuvieron relacionados con el sector en el que desarrolló toda su carrera profesional, el de la fabricación de muebles. Además de tratarse de la actividad polarizada por docenas de empresarios surgidos de la emigración ourensana, para ingresar en el gremio, Benigno Álvarez se benefició de una condición innata, su destreza como ebanista, la profesión que ejercía en Galicia antes de emigrar. Se estableció inicialmente en la Ciudad de Panamá, después se mudó a Antón y finalmente arraigó en Aguadulce, donde lleva 40 años. En 1975 abrió su propia fábrica de muebles, Industrias Álvarez, cuando ya había cumplido una década regentando su primer negocio, Mueblería Ideal. Su grupo llegó a tener 80 empleados (hoy son 25) y a superar el millón de dólares en facturación. Con el cambio de milenio, y en pleno boom del ladrillo en España, se animó a invertir en su tierra. Realizó varias promociones inmobiliarias en Carballiño.

Texto: Javier de Francisco © 

 

“Llegué a Panamá en una época delicada para el país. Cuando no llevaba ni un año, surgió un  nuevo problema con Estados Unidos y hubo ruptura de relaciones. Me tocó vivir toda esa etapa, que fue  complicada”, recuerda Benigno Álvarez. La crisis diplomática de los sesenta derivó, en 1968, en un golpe de  Estado y en la dictadura militar de finales de la década. Por aquellos años, el ebanista emigrado desde  Boborás en compañía de varios vecinos, ya trabajaba como comercial para mueblerías regentadas por otros  emigrantes de la comarca de Carballiño que sumaban muchos más trienios que él en el país de acogida y  hasta compartía sociedad en su primer negocio, Mueblería Ideal.

 

 

En su primera etapa residió en la Ciudad de Panamá, que recuerda a su llegada “como poco más  que un pueblo, hace 53 años. Hoy sin embargo es una gran urbe, con una bahía que no tiene nada que  envidiar a la de Miami”, asegura. Su segundo destino en el país fue Antón y el tercero, y definitivo,  Aguadulce. En 1975 dio el salto de la venta a la fabricación de muebles. Desde los primeros tiempos,  Industrias Álvarez se especializó “en el mueble funcional de calidad y durable. Las características de  nuestros productos se conocen en toda la República y aún hoy seguimos suministrando a una docena de  mueblerías”, explica Benigno Álvarez.

Lo único que ha cambiado en los 41 años de actividad de la fábrica es que las ventas y la  distribución ya no se nutren al 100% de la fabricación propia: “A día de hoy lo que producimos puede  representar el 40% de lo que vendemos. En los últimos años ha ido subiendo la importación, sobre todo de  Asia, por los precios más competitivos y por algunos problemas, como las dificultades para encontrar  trabajadores en Panamá”.

 

 

Con estos antecedentes, su fábrica adelgazó hasta pasar de una media anual de 70 ó 80  empleados a los actuales 25. Quedaron atrás los ejercicios en los que la facturación sobrepasaba fácilmente  el millón de dólares. El mercado tampoco ayuda, por el auge de las importaciones de muebles asiáticos y  por la llegada de empresas competidoras de otros países del propio continente americano.

Por el contrario, las exportaciones nunca han sido el objetivo de Industrias Álvarez: “Hubo un  momento en el que intentamos llevar nuestros muebles a España, pero vimos que la exportación salía muy  cara. No somos una industria tan grande como para vender lejos y, además, la rama del mueble está más  avanzada en España que aquí”.

A diferencia de otros empresarios carballiñeses establecidos en Panamá, Benigno Álvarez nunca  barajó la posibilidad de dedicarse a la concesión de préstamos o abrir una casa de empeños: “En este país  funciona mucho lo de las financieras como extensión de la banca. Pero yo nunca me planteé dedicarme a  las finanzas. No se puede ambicionar todo”, señala.

Para diversificar, prefirió realizar inversiones en Galicia: “Hace unos quince años me dediqué al  sector de la construcción e hice algunas promociones de edificios en Carballiño. También tengo algunas  propiedades en Ourense, que ahora puedo disfrutar más, porque hace ya seis años que dejé la mueblería  para pasar a la jubilación”.

Pero la saga de Industrias Álvarez continúa bajo la dirección de su hijo, Benigno Manuel Álvarez  Fernández, con el que ya venía compartiendo la gerencia antes del retiro. El representante de la segunda  generación de la industria familiar mantiene además una intensa vinculación con la función pública y con el  asociacionismo. Hasta noviembre de 2015 ejerció como presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y  Agricultura de Aguadulce y Natá (dos distritros de Panamá) y en la actualidad es asesor de la junta directiva. 

Como objetivo para los próximos años, el fundador de la reconocida fábrica de muebles situada  en Aguadulce se conforma con “mantener los actuales niveles de fabricación y ventas. Ojalá se pueda  seguir así durante mucho tiempo. La situación del país está más dura que hace unos años. Ha decaído la  economía. Venía creciendo al 10%, pero este año no pasará del 5 o del 6%, según las previsiones, y ya se  viene diciendo que los ejercicios siguientes serán aún de menor crecimiento”, advierte.

 

Empresario del sector audiovisual en México y Estados Unidos, fundador de Vasallo TV Group, presidente y CEO de América CV Network y mayor propietario de cine mexicano, con los derechos de exhibición de más de 6.000 películas.

“Tengo la ilusión de poder invertir y emprender en Galicia, aunque el sector audiovisual gallego está muy limitado”

Se define más empresario que creativo y vincula su éxito profesional a la empatía y a saber captar en cada momento los gustos del público, primero en el teatro, después en el cine y ahora en la televisión. El calificativo de emprendedor no hace justicia con Carlos Vasallo Tomé, empresario de origen gallego (Cesuras, A Coruña) y magnate del audiovisual en México y en el mercado latino de Estados Unidos. A los 18 años ya dirigía y producía teatro, a los 21 era propietario de tres teatros en Madrid, a los 26 comenzó a producir cine, antes de los 30 ya había cosechado el éxito por la coproducción de películas como Manaos y Las mujeres de Jeremías. En los años 80 y 90 dio el salto a la distribución con el control de la sociedad Películas Nacionales, la mayor distribuidora mexicana, de la que dependía el 55% del mercado nacional, dominio que también se extendía a la exhibición de cine norteamericano, mediante acuerdos de licencia con Disney y Warners. En 1982 fundó su propia compañía de distribución en Los Angeles, con delegaciones en las grandes urbes del país. Sus empresas llegaron a introducir, en México y en Estados Unidos, más de 5.000 películas dentro del entonces pujante sector del vídeo.

A principios de los noventa, y tras un importante paréntesis, retomó sus inversiones en España al impulsar en sociedad con Enrique Cerezo, actual presidente del Atlético de Madrid, la productora Atrium, con la que llegó a rodar 36 películas muy representativas de la filmoteca nacional (Intruso, El amante bilingüe, Cómo ser mujer y no morir en el intento, Tirano Banderas...).

Desde hace décadas es el mayor propietario de derechos en la gran industria del cine mexicano. Posee más de 3.000 de las 6.500 películas producidas en México entre los años 1930 y 2010. Su librería cuenta con Santa, la primera película sonora filmada en Latinoamérica. En la lista de los mayores propietarios de cine mexicano le siguen, a gran distancia, el multimillonario Carlos Slim, Televisa y el canal Azteca.

Como suministrador de contenidos para televisiones, dispone de los canales Cine Nostalgia y Cine Estelar, el primero en blanco y negro con 2.300 películas listadas, y el segundo con más de 2.000 títulos incorporados. En Estados Unidos, ambos canales superan los 2,5 millones de usuarios.

Hasta hace dos años, su grupo empresarial contaba con otra línea de negocio tradicional, la exhibición de cine. Con Cines Lumière, que vendió en 2013, repartía 260 salas de cine por México, con una cuota de mercado del 7%.

A comienzos de año, Carlos Vasallo fue nombrado presidente y CEO de América CV Network, la compañía propietaria de los canales América TeVé y TeVeo, de gran difusión entre las comunidades hispanas de Estados Unidos, especialmente entre la de origen cubano. Vasallo TV Group, la empresa matriz de Carlos Vasallo, comparte accionariado en América CV Network con el empresario Alejandro Burillo Azcárraga -presidente del grupo Pegaso- y con Mediaset. En esta nueva etapa, los canales de América CV están llamados a convertirse en líderes de la información política entre los estadounidenses de habla hispana. Entre los logros de Carlos Vasallo en el audiovisual mexicano también destacan los de haber sido el mayor proveedor de Televisa y de la plataforma de cable PCTV, con más de 4 millones de suscriptores.

En la entrevista concedida a Ourensemigrante, en una distendida conversación que se prolongó durante casi una hora, en medio de una jornada de reuniones en Madrid, Carlos Vasallo rememora su vinculación familiar con Galicia, sus primeros años en la casa familiar de Trasanquelos (Oza-Cesuras), sus inicios en el teatro, su salto al cine, su día a día gestionando 60 sociedades, sus proyectos actuales como empresario de la televisión en México y Estados Unidos, y también su sueño nostálgico de invertir algún día en Galicia.

Texto: Javier de Francisco © 

 

Usted nació en Valencia, pero su origen familiar está muy ligado a Galicia. ¿De qué zona de la provincia de A Coruña es su familia materna?

Mi madre era de Teixeiro y nuestra casa familiar está en Trasanquelos, Cesuras, que saltó a la fama como el primer ayuntamiento en fusionarse, en coalición con Oza dos Ríos, cuando hablaron de las duplicidades de municipios. A mi padre lo trasladaron a Valencia y por eso mi hermano Javier y yo nacimos en esa ciudad. Mi padre era director de periódicos. Fue director de La Solidaridad y El Jornada, en Valencia, pero regresando siempre o teniendo la casa familiar en Trasanquelos, de donde realmente nos consideramos todos los hermanos, que somos ocho.

 

¿En qué medios de comunicación de la época trabajó su padre?

Fue director general de la prensa del Movimiento; era periodista, originario de Zamora. Era hijo de un sargento de la Guardia Civil, sargento trompeta tengo entendido, porque no lo conocí. Me pasó al revés que a Zapatero, que conoció a su abuelo. Yo al mío nunca llegué a conocerlo; fue de los primeros que desgraciadamente fenecieron en el campo de batalla, en el frente del Ebro. Mi abuela quedó viuda con tres hijos. Mi padre era el mayor y le ofrecieron una carrera. Lo llevaron al frente con 17 años, pero mi abuela lo rescató por ser huérfano, hijo de soldado fallecido en la guerra, y por lo tanto al ser el primogénito pudo recuperarlo. Entró a estudiar redactor jefe, y de ahí se fue muy joven, con 18 años, a La Coruña, en donde ejerció como redactor jefe de La Voz de Galicia. Y en La Coruña fue donde conoció a mi madre. Yo jamás tuve conciencia de tener casa familiar en otro lugar por el origen de mi padre; ni siquiera en Zamora. Todo se limitó a la casa familiar de los Tomé, que es la de la familia de mi madre. Y siempre nos hemos considerado a todas luces gallegos, porque es el único sitio en donde tenemos las raíces. De hecho en Trasanquelos, en donde está enterrada mi madre soy un afortunado propietario de montes y montañas. Ahí están mis raíces, en el pueblecito lechero de mi bisabuelo, en donde se fabricaba la leche que se expedía en La Coruña.

 

Y además, su apellido materno, Tomé, es muy característico de esa zona de A Coruña...

Sí, así es. Luego por parte de mi padre tengo Alonso, apellido judío, y por parte materna Cruceiro y Ferreiro, así que tengo colección de apellidos gallegos. El nombre de mi padre era Jesús Vasallo Ramos, que fue un periodista muy reconocido en su momento. Fue dirigiendo periódicos por toda España y ahí fuimos naciendo los ocho hijos en distintos destinos, hasta que consiguió llegar a Valladolid. Tengo entendido que en aquel momento ya le ofrecían venir a Madrid; estamos hablando del año 1955 ó 1956, cuando yo era muy chiquito. Pero él, curiosamente, en lugar de preferir ir a Madrid, donde ya le ofrecían ser una figura importante de la única cadena que existía, la Cadena del Movimiento, prefirió el destino de Valladolid. Franco nacionalizó todos los periódicos, menos el ABC, que era monárquico, La Vanguardia, que también era monárquico, y menos otros pocos diarios, entre ellos La Voz de Galicia, que lo dejó libre posiblemente porque él era de Ferrol. Todos los demás pasaron a formar parte de la Cadena del Movimiento, en la que mi padre llegó a ser el gran jefe técnico, aunque siempre había un político arriba o a su lado, como Utrera Molina, el padre de la mujer de Gallardón, o como Alejandro Fernández Sordo y distinguidos miembros de la política del país de la época. Y esa es la historia. En lugar de Madrid, mi padre escogió ir a Valladolid porque su ilusión era ser director del diario Libertad, que era el auténtico “orden” del Movimiento. De esa ciudad era Onésimo Redondo, el fundador de La Falange. Así que mi padre fue director del periódico importante de La Falange Española, cuando tenía a Miguel Delibes con él, curiosamente, que dirigía la Hoja del Lunes. Y esa es la historia.

 

Carlos Vasallo

 

¿Su padre también llegó a emigrar o fue usted el primero en hacerlo en la familia?

No, que va, él toda la vida permaneció en España, al igual que mis hermanos, que son muchos. Ellos fueron universitarios y son gente muy preparada. Uno acaba de jubilarse y le han dado hace muy poco la vieira de honor como presidente de Walt Disney en España. Otro es Ignacio Vasallo, que fue muchos años director del Inprotur (actualmente Turespaña). Otro trabajó en IBM y está jubilado. Jorge es el actual presidente de inversiones del Arcano Group, un banco de inversiones muy importante. Y en mitad de estos cinco grandes, digamos, estoy yo, que soy atípico, porque a los 14 años me fui de casa. Tengo 65 y llevo 51 años trabajando en el mundo del espectáculo, que se dice rápido. A veces hasta yo mismo me asusto.

 

“Censo

Copropietario de la compañía de licores Los Domínguez y primer presidente de la Asociación de Empresarios Gallegos del Uruguay (AEGU)

El referente uruguayo en bebidas de importación y delicatessen, Los Domínguez, es una empresa de ourensanos y supera los 27 millones de facturación

Los Domínguez es mucho más que una empresa de distribución de licores en Uruguay. Con 45 años de historia, con más de 6.000 referencias de productos y con un volumen de ventas que supera los 30 millones de dólares al año (27 millones de euros), se ha convertido en el gran referente de la importación de bebidas y del sector delicatessen y gourmet en el país. La tienda bandera sigue fiel a su ubicación original, en la mítica confluencia de las calles Paraguay y Colonia, en pleno Mercado de los Artesanos, núcleo del Montevideo más turístico. Es el mismo local en el que los padres de Celso y de Jesús Domínguez Villarino, impulsores y copropietarios del grupo Los Domínguez, regentaron el Bar Madrid durante su sacrificada vida en Uruguay tras emigrar desde Pereira, en el municipio ourensano de Bande. Este local está considerado como el de mayor rentabilidad económica (relación entre ingresos y metros cuadrados de superficie) en todo el sector del comercio en Uruguay. La sociedad Los Domínguez agrupa actualmente dos tiendas de licores, una importadora y manejo en zona franca para la distribución a free shops. Además, Celso Domínguez y su hijo Alejandro han creado un segundo grupo empresarial, Iberpark, una cadena de tiendas de conveniencia con ocho locales, con presencia en los centros comerciales más importantes del país y con ventas superiores a 15 millones de dólares (13,5 millones de euros).

Texto: Javier de Francisco © 

La familia Domínguez, originaria de Pereira, localidad muy cercana a Bande (Ourense), compartió con muchos vecinos de A Baixa Limia y de otras comarcas de la provincia de Ourense el destino uruguayo de la emigración en la España de la posguerra. Los primeros en establecerse en Montevideo fueron los hermanos Jesús y Domingo Domínguez, tíos de los fundadores de la compañía de licores y de artículos gourmet. El hermano mayor emigró antes del estallido de la Guerra Civil española y desde allí reclamó a varios familiares, entre ellos al padre de los dos empresarios, Celso Domínguez.

La hostelería fue el medio de vida de la familia en el nuevo país. Celso Domínguez Villarino, gerente de Los Domínguez, relata que “nuestra historia refleja la clásica emigración uruguaya, en la que entre tres o cuatro socios armaban un bar y cuando podían se independizaban, abriendo otro pero siendo ya los únicos propietarios. Mis padres trabajaban muchas horas, más de 16, y aún así no pudieron independizarse hasta que los hijos cumplimos los 18 años. Yo, que llegué a Uruguay con 4 años, a la edad de 13 estudiaba y a la vez trabajaba doce horas en el bar, para ayudar en todo lo que podía”.

Recuerda que antes de independizarse y de cosechar el éxito como propietarios del Bar Madrid, en donde hoy está la tienda de referencia de Los Domínguez, sus padres acumularon largas jornadas de trabajo en otros locales de la ciudad, como el Bar Bonn y el Bar Los Andes: “En aquella época era muy común que los emigrantes compraran negocios y que los vendieran en unos pocos años. Los compraban cuando estaban a la baja, para revalorizarlos, y los vendían cuando tenían rentabilidad alta. Era como en la Bolsa. Después de una venta, pasaban dos o tres meses descansando y buscando otro negocio”, explica Celso Domínguez.

Sin embargo, la segunda generación cambió la forma de dirigir. En 1968, tras el fallecimiento de su padre y cuando el Bar Madrid estaba en pleno auge, Celso y su hermano Jesús optaron por “un cambio radical”. Cerraron el bar y apostaron por la importadora de licores. El acierto fue pleno, porque después de muchos años de cupo cerrado para las importaciones de bebidas, el Gobierno suprimió esas restricciones. Y así fue como las estanterías del emblemático local de la esquina de Paraguay con Colonia se fueron llenando con buenos whiskyes escoceses, Champagne francés y vinos argentinos.

 

 

Hoy la mayor licorería tradicional de Uruguay, que cuenta con un segundo local -también en Montevideo- en un centro comercial, continúa importando bebidas, pero dispone además de un extenso catálogo de productos delicatessen, desde aceite de oliva, conservas, bombones, chocolates y turrón hasta estuches, lotes variados y todo tipo de complementos para el vino.

 

 

Celso Domínguez precisa que las proporciones actuales de venta son “un 40% de whisky, un 40% de vinos -más de mil marcas de 150 bodegas de todo el mundo- y un 20% con el resto de productos. Sin embargo, hace años las ventas de whisky representaban el 80% de los ingresos”, asegura. En el segmento de esta bebida, más del 95% de las importaciones que realiza la empresa son marcas escocesas.

 

“Grupo

Ex empleado y actual propietario y gerente del taller gallego ubicado en Ironbound (Newark)

Pulaski Auto Body repara la flota de vehículos oficiales de la ciudad de Newark y de la Autoridad Portuaria de N. York y N. Jersey

La aventura profesional del ourensano Julio Barreiro Vázquez -nacido en Lameiriño, municipio de Ramirás- en la acogedora ciudad de Newark, uno de los grandes focos de la emigración ourensana y gallega en la costa este de Estados Unidos, tuvo su punto de inflexión en el año 1985. Hasta entonces, y desde 1974, Pulaski Auto Body fue su centro de trabajo como chapista. Pero once años después de su ingreso en la empresa, le surgió la oportunidad de convertirse en empresario y de mantener la propiedad gallega de este conocido taller de New Jersey, traspasado por Manuel Zamuz, originario de San Clodio (Ribas de Sil, provincia de Lugo). La empresa, que tiene 14 empleados y factura 1,8 millones de dólares al año, lleva operando desde 1989 como taller de confianza de la City of Newark para la reparación de todos los vehículos oficiales de Policía, Bomberos y de los departamentos de Agua y Saneamiento. Desde hace un año también mantiene un contrato con la Autoridad Portuaria (Port Authority) de New York y New Jersey para sus flotas de vehículos. El sector público representa el 60% de la cartera de clientes. De media, realiza 26 reparaciones de vehículos al mes. Con cuatro décadas de acreditada trayectoria, Pulaski Auto Body se encuentra en plena fase de inversiones, consistente en la ampliación del taller y en la instalación de un nuevo banco de chasis y de dos máquinas adicionales para el mezclado de pintura.

Texto: Javier de Francisco © 

Los contratos que mantiene con entidades y organismos como City of Newark (Ayuntamiento de Newark), Homeland Security (Seguridad Nacional) y Port Authority of New York and New Jersey (Autoridad Portuaria) le confieren singularidad y categoría a la empresa de origen gallego Pulaski Auto Body, en un país en el que las homologaciones y los requisitos para trabajar para las Administraciones alcanzan el grado de máxima complicación y exigencia.

 

 

El contrato con City of Newark se remonta al año 1989 y abarca la reparación de todos los vehículos de los departamentos de Policía, Bomberos, Agua y Saneamiento. Julio Barreiro, propietario y gerente del taller gallego de referencia en Newark y su entorno, explica que “nos encargamos de reparar en nuestras instalaciones todos los vehículos de la ciudad; coches de patrulla, camuflados y también los de los departamentos de fuego, agua y sanidad. En el caso de la Autoridad Portuaria, ya hace un año que firmamos el contrato y venimos reparando una media de aproximadamente cuatro vehículos al mes”.

“Grupo

Directora del grupo familiar que lidera la fabricación de alfajores en Sudamérica

Durulte factura más de 30 millones de dólares como gran referente uruguayo en bollería

Solo con conocer el volumen de inversiones que ha movido en los dos últimos años (2014 y 2015), por un importe superior a los 7 millones de dólares, o la dimensión de su red de distribución (tiene 18.000 puntos de venta en el país), ya tenemos una idea del liderazgo y de la consolidación lograda en Uruguay por el grupo Durulte. La compañía es de origen gallego. Fue fundada en 1971 por el empresario pontevedrés Manuel Rosende Montero, emigrado desde Vila de Cruces, en la comarca de Lalín, en el año 1955. Tras su fallecimiento en octubre de 2014, la dirección del grupo empresarial está a cargo de su hermana Eva Rosende. La facturación anual supera los 30 millones de dólares, como referente en productos locales de fuerte implantación como alfajores, budines, pan dulce, obleas y zafra navideña. Su actividad genera más de 400 empleos. Las recientes inversiones han permitido incorporar nuevas líneas de producción, construir un centro logístico de 5.000 metros cuadrados para albergar el producto terminado e instalar una planta fotovoltaica de 2.200 paneles destinada al autoabastecimiento y con capacidad de generar 500 kilovatios; se trata de la instalación de autoconsumo energético más grande de Uruguay.

Texto: Javier de Francisco © 

La compañía Durulte y su marca universal Portezuelo dan nombre al mayor productor de alfajores en Sudamérica y a un producto que se ha convertido en un icono para muchas generaciones de uruguayos. Este líder sectorial de arraigada tradición es el proyecto empresarial del gallego Manuel Rosende, quien en 2013 describía para Ourensemigrante.es su plan de negocio: “Somos una industria de alimentos que a la vez cuenta con una empresa distribuidora, una de las más importantes del país. En su fase de producción, fabrica alfajores, budines, mini budines, bocados y bombones, galletitas dulces, obleas rellenas, variedades de panificados para la zafra navideña con pan dulce, pan relleno (con chocolate y con dulce de leche) y pan granizado (con chispas de chocolate) . Y como empresa distribuidora atendemos una importante cantidad de puntos de venta con nuestros productos propios o bien representando e importando otros que hemos incorporado al negocio de la distribuidora. Los clientes son cadenas de supermercados de distinto porte, autoservicios, almacenes, quioscos y salones, cantinas, mini shops en el llamado canal petróleo y todo tipo de comercio en general donde alguno de los productos fabricados o representados puede ser comercializado; esto es a nivel de todo el país, con una visita de al menos una vez a la semana por punto de venta”.

 

 

Antes de apostar por el sector industrial, Manuel Rosende trabajó en la panadería que regentaban sus padres en Montevideo. En el negocio familiar descubrió, a través de la demanda de sus clientes, el potencial que tendría la producción industrial de alfajores. Y acertó con un modelo de negocio basado en la diversificación de producto, en la distribución a gran escala y en el marketing. Otro éxito se basó en saber gestionar y combinar dos tipos de producciones diferentes: la propia, para comercializar de forma directa; y la subcontratada, para multinacionales de la talla de Pepsico Snacks, Kraft Foods, Nestlé, Bimbo, Arcor, Cadbury, Green Lake y Leader Price, para todas ellas como fabricante auditado. 

“Oscar

Presidente de Agri Consulting and Shipping Corporation (AC&S Corp), compañía subsidiaria en Estados Unidos del grupo francés CEM

“Estamos especializados en mitigar los riesgos que influyen en el precio de commodities agrícolas como el maíz, el trigo y la soja”

Licenciado en Químicas por la Universidad Central de Venezuela y postgrado en Comercio Marítimo Internacional por la Escuela de Marina Mercante de Venezuela, Óscar Abraldes se estableció en Estados Unidos en el año 1995, cuando la compañía para la que trabajó entre 1991 y 2015, la multinacional Cargill, lo trasladó a la sede central de Minneapolis. Desde el pasado mes de enero, vive una nueva etapa profesional como presidente ejecutivo de Agri Consulting and Shipping, la filial estadounidense del grupo francés CEM. Su profesión está ligada a los futuros de las principales materias primas del sector agrícola. Óscar Abraldes comparte con muchos ourensanos y gallegos la doble emigración a Venezuela y Estados Unidos. El primero es el destino al que emigraron sus padres y el país en el que nació y se formó. Y el segundo es el punto neurálgico de su trayectoria profesional. En Cargill llegó a desempeñar el puesto de gerente general para países de Latinoamérica. Sin cambiar de residencia, hoy dirige desde Miami el crecimiento de AC&S Corp.

Texto: Javier de Francisco © 

Después de casi 25 años de carrera profesional en la multinacional Cargill, en la que llegó a ejercer como gerente general para países de Latinoamérica, acaba de iniciar un nuevo proyecto profesional en una subsidiaria del grupo francés CEM. ¿Con qué nombre opera la sociedad en América y cuáles son las principales magnitudes del grupo?

En Miami la compañía se llama AC&S Corp, que son las abreviaturas de Agri Consulting and Shipping Corporation. Es la oficina subsidiaria en Estados Unidos de un grupo francés llamado CEM, que tiene presencia con activos en las islas francesas del Caribe, y que comparte sociedades con otras empresas en Guyana francesa, Surinam, Santa Lucía y en el norte de Brasil. También cuenta con dos líneas navieras y sus oficinas principales están situadas en París, Rotterdam y Singapour. La compañía tiene unos 400 empleados, la mayoría de ellos en las fábricas de molinería de trigo y piensos que existen en el Caribe.

Como presidente ejecutivo de la filial de Miami, ¿cuáles son sus principales responsabilidades y funciones?

Yo soy el presidente CEO de AC&S Corp. Llevo las responsabilidades fiduciarias, los desarrollos de negocios y la consultoría en el manejo de los riesgos de precios en la compra de materias primas y de fletes marítimos de los clientes internos y de otras empresas para las que trabajamos. Representamos e intentamos representar a un grupo exclusivo de clientes a los que se les da un servicio totalmente personalizada y único. AC&S Corp. inició operaciones en enero del 2016, pero cuenta con personal que tiene más de 40 años de experiencia combinada en el negocio.

“Isidro

Supervisor técnico de Informática para el Sistema de Educación de Nueva York (NYCDOE) y propietario de la empresa instaladora D´Beiro

“Empecé haciendo un trabajo ocasional para el Instituto Cervantes y, por el boca a boca, abrí una empresa tecnológica en Nueva York”

Llegó a Nueva York en 1985, a los ocho años de edad, procedente de Louro, en el municipio de Muros (A Coruña). De esa época recuerda que “empecé tercer curso sin saber papa de inglés” y acostumbrado a una vida “en la que hay más libertad que aquí”. Otra imagen imborrable es la de su primera visita a Galicia, que se demoró seis años “por temas de inmigración”, y de la que nunca olvidará que “al pisar tierra en el aeropuerto de Santiago, me puse de rodillas y besé el piso; es un amor propio que uno tiene al país donde nació y donde conserva tantos recuerdos”. En el ámbito personal, José Isidro Tajes fue fiel a la tradición de docenas de matrimonios formados en Casa Galicia: “Ahí fue donde conocí a mi mujer, que es de Palmeira (A Coruña) pero nacida en Estados Unidos. Tenemos tres hijos”. La actividad profesional de este muradano se reparte entre su puesto de supervisor técnico de Informática para el Sistema de Educación de Nueva York (NYCDOE), al lado de la canciller de las escuelas públicas de NY, la también gallega -de Sada- Carmen Fariña, y las horas adicionales que le dedica a su empresa, D´Beiro, centrada en la instalación de equipos de seguridad, informática y telecomunicaciones en edificios, viviendas y centros de trabajo. Entre sus clientes se encuentra la firma gallega -Trison- que se encarga del equipamiento de vídeo y audio en las tiendas de Inditex y Carolina Herrera por todo el mundo.

Texto: Javier de Francisco © 

 ¿De qué zona de Galicia es usted originario y en qué año emigró a Estados Unidos? Por el patrocionio que hace de varios equipos de fútbol de la comarca del Barbanza, intuyo que usted es de esa zona de la provincia de A Coruña...

Yo nací en el año 1977 en un pueblo llamado Louro, en el Concello de Muros. Emigré a los Estados Unidos, en concreto a Nueva York, el 16 de Junio de 1985, cuando mi padre ya llevaba aquí un año trabajando. Me casé en el año 2002 con mi mujer, que es de Palmeira, pero ya nacida aquí. El pasado verano fuimos de vacaciones a Galicia, como hacemos todos los años en el mes de agosto, y patrociné a los equipos de fútbol del Louro y del Palmeira. A uno con sudaderas, el Louro, y al otro con camisetas de entrenamiento, el Palmeira, en ambos casos con el logo de mi empresa D’Beiro. Te explico un poco cómo salió el nombre D’Beiro. Ya sabes que en Galicia a mucha gente se le conoce por los apodos que se les dan a las familias de generaciones atrás. Bueno, pues nosotros, en Louro, somos la familia Beiro. Por eso, cuando abrí la empresa fue el primer nombre que se me ocurrió y ahora ya se está familiarizando con la gente, aquí en Nueva York.

 

 

Fundador y propietario de Incarven, planta industrial de carrozado de autobuses.

Su empresa llegó a carrozar más de 350 autobuses y camiones al año, en el estado de Aragua

El empresario ourensano Antonio Riveiro Freire, originario de Covas do Río (A Merca), vive la emigración por partida doble. En la primera etapa se afincó en Montevideo (Uruguay) y en la segunda apostó por el potencial que ofrecía la economía de Venezuela en la década de los 70. En 2003 fundó Industria de Carrocerías Venezolanas (Incarven), que antes de la crisis llegó a producir una media anual de más de 350 autobuses y camiones. La factoría, situada en Las Tejerías, en el estado de Aragua, ronda actualmente las 200 unidades al año -abandonó la división de camiones y concentra su actividad en autobuses de diferentes capacidades- y conserva 70 empleados en plantilla. Transforma cinco modelos de chasis, que van desde autobuses de transporte interurbano hasta minibuses urbanos y microbuses ejecutivos.

Texto: Javier de Francisco © 

Aunque era un niño y dejaba atrás todos sus recuerdos de infancia en su localidad de Covas do Río (municipio de A Merca y comarca de Terras de Celanova), Antonio Rivero recuerda con todo detalle su viaje de ultramar: “Embarqué el 24 de marzo de 1960 en el puerto de Vigo. Llovía y la espera se hizo muy larga. Nos reclamó mi hermano Eliseo, que ya llevaba unos años en Uruguay. Él prefirió que sus hermanos aprendiéramos un oficio y en mi caso me decanté por la herrería, que tuve ocasión de aprender con un alemán muy especializado en esa profesión”.

 

Propietario de Homero de León, grupo automovilístico formado por once concesionarios

Pasó de ser trabajador a propietario de una histórica empresa distribuidora de automóviles

Tres de los rasgos más característicos del emigrante ourensano y gallego, el tesón, la perseverancia y la generosidad en el trabajo, explican a la perfección el éxito empresarial de Benito Grande Quintana. Comenzó en su empresa de toda la vida como operario, ascendió a puestos de gerencia y, finalmente, desembarcó en la propiedad hasta alcanzar el 100% del capital social de Homero de León, una de las distribuidoras de automóviles más importantes y tradicionales de Uruguay, fundada en 1939. El grupo es hoy el mayor vendedor de coches chinos en el país, comercializa una media de 2.500 unidades al año, mueve una facturación de 30 millones de dólares y suma once concesionarios y varios centros para el servicio postventa (talleres y centros logísticos). Además, ha creado la firma Alamo National, con una red de 250 vehículos en alquiler y con presencia en los centros neurálgicos de Uruguay, como el aeropuerto internacional y el puerto de Montevideo.

Texto: Javier de Francisco © 

 

Cuando emigró a Uruguay tenía 6 años y dejaba atrás sus vivencias y sus recuerdos de infancia en el municipio de A Merca (Ourense), bajo la tutela de su abuela paterna. Sus padres se habían establecido en el país dos años antes. En el caso de su padre era ya su segundo destino en la emigración, tras generar en Barcelona los ahorros necesarios para emprender el viaje de ultramar.

Eran los años cincuenta y aunque la economía uruguaya ofrecía uno de los mejores destinos de acogida, los primeros tiempos resultaron más complicados de lo esperado: “Mi padre hacía jornadas diarias de más de 16 horas, por las mañanas trabajando en la construcción y por las tardes en una mueblería. Y cuando llegaba el fin de semana, se dedicaba al comercio en ferias. Mi madre era modista de camisas. Para los dos fueron muchos años de trabajo duro y sacrificado, que supieron transmitirme”, resalta Benito Grande.

Presidente y fundador del Grupo Edisa, compañía del sector informático con presencia en 28 países de Europa y América, y con sedes internacionales en Colombia, Ecuador, México y República Dominicana.

“Siento tristeza porque se está desperdiciando talento con unos gestores muy pequeños para una realidad tan compleja”

A principios de los ochenta, Alfonso Amorín ejercía con pasión la enseñanza de Matemáticas en el instituto de Las Lagunas, el centro pionero en la enseñanza y utilización de la Informática en la provincia de Ourense. Mientras se volcaba como docente, el fundador y presidente de Edisa seguía como auténtico visionario los avances de la Informática a nivel mundial. Junto con otros compañeros del Departamento de Matemáticas, ya en los albores de esa década trató de convencer al claustro para la compra de un ordenador de la época, con el objetivo de impartir clases de Informática. Pero había otras prioridades, algunos profesores tardaron más tiempo en ver la “utilidad” de la Informática como actividad escolar y hubo que aplazar la compra. Aún así, su instituto y su departamento tienen el honor de haber sido los grandes introductores de la Informática en Ourense. Por aquella época, el joven catedrático de Matemáticas, que llegó a construir un ordenador de cartón para despertar el entusiasmo de sus alumnos, ya soñaba con fundar su propia empresa de software de gestión. Y acertó de pleno. Con tres décadas a sus espaldas, Edisa es el líder nacional de su sector y su sistema integrado Libra está considerado como la mayor aplicación de gestión desarrollada por una empresa española. La compañía, que compite con los grandes líderes mundiales, factura 15 millones de dólares y tiene 250 trabajadores en plantilla. Cuenta con cinco sedes nacionales (Madrid, Barcelona, Vigo, Ourense y Las Palmas) y cuatro internacionales, todas ellas en Latinoamérica (Colombia, Ecuador, México y República Dominicana). Ha desarrollado soluciones para la gestión integral de empresas en 22 ramas del sector agroalimentario -desde cooperativas agrícolas y ganaderas hasta explotaciones, mataderos, industrias de bollería, fábricas de piensos y abonos, cadenas de supermercados, vending y hostelería-, en seis subsectores de la distribución comercial y retail -para textil y calzado, joyería y regalo, ferreterías, rodamientos, suministros industriales y para la distribución en general- y en los sectores de la pesca y congelado, de la industria química y farmacéutica, de la industria del aluminio, de la construcción, del sector industrial en general, de los servicios, de las fundaciones y del tercer sector social.

Texto: Javier de Francisco © 

 

 

  • Desde los primeros tiempos de Edisa, usted dirigió y gestionó el crecimiento de la compañía desde la sede de Madrid. Ahora lleva unos años ejerciendo la presidencia desde Latinoamérica. ¿Cómo está viviendo esta nueva etapa en su vida profesional? ¿Le ha sorprendido el mercado latinoamericano?

Hasta el año 2007, Edisa estaba presente en varios países pero siempre ligado a clientes españoles con negocio en el exterior. En ese momento comenzamos una expansión internacional, fundamentalmente a Hispanoamérica, no solo con el objetivo de alcanzar clientes sin presencia en España, sino de asentarnos y crear empresas en esos países.

  

 

 

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